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Una carta especial a mis Reyes Magos

Estoy encantada de poder volver a escribir una carta a los Reyes Magos después de tantísimos años y con la misma ilusión con la que lo hacía cuando era pequeña, y es que ..vuelvo a creer en ellos!!. En realidad vuelvo a creer en todo porque cuando las cosas van bien vuelve el optimismo. Éste ha sido un año lleno de cambios, progresos y un año realmente feliz y me gustaría que pudiera seguir siendo así durante mucho tiempo, sin pedir más, solo lo mismo, que entiendo que es bastante.

Reyes magos

He visto cumplir todos y cada uno de los sueños en los que había depositado mis esperanzas en estos últimos 365 días. No todos son mencionables 😉 pero algunos sí: Permanezco en el convencimiento de que he conseguido al mejor hombre que podía acompañarme el resto de mi vida, no es cuestión de hablar de sus virtudes, pero sí de lo tremendamente feliz que me hace; hemos conseguido ver cumplido uno de los proyectos que teníamos juntos, una maravillosa casa propia con un encanto de sierra que no defrauda a nadie, por ahora; he conseguido un trabajo que por fin me llena, me gusta de verdad y qué difícil lo veía :). No solo me gusta el día a día, sino muchas otras cosas que son realmente importantes para mí, pero no quiero extenderme.

Siendo ambiciosa aun me quedan algunas cosillas por cumplir, pero pocas, realmente pocas.

A nivel general si es verdad que me gustaría que el mundo cambiase un poco, veo que lo está haciendo, así que también con eso estoy contenta, pero quiero evolucione en pro de recuperar los valores del pasado y se dirija a la preocupación por las emociones que está tan de moda pero que se ha convertido en el descubrimiento del siglo XXI. Es un gran avance que no debemos desaprovechar y cada uno de nosotros tiene el deber de poner ahínco en un progreso más rápido.

Valores

Por eso, mi carta a los Reyes Magos este año solo es de agradecimiento y de promesas. Promesas de volver a retomar lo mejor de mí para darlo a los demás, promesas de alegría y satisfacción,  y el firme convencimiento de cambiar mi peor defecto, mi genio! Solo eso ya me va a costar un triunfo 🙂

Agradeceros a todos, cada día más, que estéis ahí y me esforzaré también por ser más constante y dirigir los mensajes a lo que realmente os interesa  y en lo que realmente puedo aportar algo.

Feliz y fuerte 2013  para todos!!! que seguro lo va a ser!!

¿Por qué teniendo mucho más dinero somos igual o menos felices que hace 50 años?

Felicidad Interior Bruta (Fuente NEF (New Economics Foundation))

 Ahora tenemos “una calidad de vida” muy superior a la que se tenía hace 50 años pero nuestra felicidad no aumenta, e incluso en algunos países disminuye ¿por qué?. Es evidente que la sociedad actual está errando en transmitir los mensajes y valores que conseguirán hacernos felices y es nuestro deber que esto cambie, por nosotros en primer lugar y por los que vengan.

La psicología ha estado siempre preocupada por los sentimientos y problemas negativos (depresión,  enfermedades mentales,  etc) y no se ha centrado en explorar qué ocurre con los positivos (la felicidad, la alegría, la plenitud). Parece que es ahora cuando se están dando cuenta de que es realmente importante analizar estos últimos para prevenir los primeros. Y no sólo eso, es importante analizarlos para conseguir que la sociedad sepa lo que tiene que hacer para ser feliz, algo de lo que ya se habla mucho de manera general porque se empieza a valorar pero que nadie parece concretar.

Hoy se sabe que la felicidad no se rige por los logros personales ni por el dinero, ni siquiera se rige por la salud. Psicólogos como For Days, que vienen estudiando desde hace 10 años los sentimientos positivos, concluyen que la felicidad se puede medir por 3 parámetros:

  • Tener una personalidad sana (es un concepto más complejo de lo que parece y que aglutina muchos otros, pero creo que todos podemos entender a qué se refiere)
  • Tener unas buenas relaciones interpersonales
  • Tener una actividad de ocio o de trabajo que realmente te guste hacer

Curioso ¿verdad?. Viendo estos tres sencillos conceptos podemos darnos cuenta en seguida qué es lo que tenemos que trabajar y mejorar en nuestras vidas.

La felicidad viene midiéndose desde hace 50 años (en algunos países como EEUU, noruega o Alemania) y 30 años (en España y otros). Los alarmantes resultados son los que han llevado a los psicólogos a preguntarse qué es lo que estamos haciendo mal para que la sociedad no consiga ser más feliz con el paso de los años. Uno de los principales parámetros para medir la felicidad es el nivel de confianza y es curioso saber que en Noruega la confianza se sitúa en un 60%, frente a un 6% en Brasil (impresionante diferencia), y que la confianza de EEUU ha disminuido casi un 50% en 50 años (de un 63% a un 32%). En Europa los niveles de confianza se mantienen estables, pero dado que el bienestar ha aumentado considerablemente es urgente estudiar qué debemos hacer para que esto cambie. Hay que tener en cuenta que en 150 años la esperanza de vida se ha triplicado, por lo que ahora tenemos muchos más años para analizar esos errores y una vida mucho más larga que nos permitirá disfrutar de la plenitud a la que las conclusiones de esos análisis nos lleven.

Me gustaría plasmar lo que para mí ha sido una frase reveladora:

“Necesitamos una sociedad que se aleje de la creencia de que hay que ser el mejor o el que más éxito tenga. Necesitamos crear una sociedad en la que las personas se sientan felices y plenas colaborando con el bienestar común” (Richard Layard)

Ahora los padres se esfuerzan en conseguir que sus hijos sean los que más conocimientos tienen, los número 1 de la clase, o los mejores en aquello que decidan emprender, pero no se plantean que sus hijos no conseguirán la felicidad por conseguirlo, serían mucho más felices si aprendiesen que tienen que adquirir conocimientos para contribuir al bienestar común, que eso es lo que les llenará y les hará felices.

Desde hace unos años, siendo pioneros EEUU, se está promoviendo una corriente de extremo individualismo que busca sacar lo máximo de nosotros. Ésta corriente va en contra de la sociedad y del propio individuo porque somos individuos sociales y la sociabilidad nos hace felices (si buscamos solo nuestro propio bien, muchas veces va en contra del bien común o el bien del otro. Así, por ejemplo, encontramos esa agresividad laboral en la que se percibe una excesiva competitividad). Un reciente estudio revelaba que en Bangladesh, una de las zonas más pobres del planeta, el 79% de la población decía sentirse feliz (de los que el 38% decían que se consideraban muy felices), asegurando que la principal fuente de su felicidad se encontraba en los lazos afectivos que mantenían.

Concluyendo este post, me gustaría decir que debemos reflexionar sobre por qué conseguimos mejorar el bienestar y la calidad de vida y no la felicidad, que es mucho más importante. Debemos saber que no solo es una tarea individual plantearnos estas cuestiones sino una labor que debemos exigir al gobierno, que puede tomar innumerables medidas al respecto, desde la doctrina y la educación, a la ejecución de acciones concretas. Por ejemplo, dado que está analizado y estudiado que lo que más nos gratifica son las relaciones interpersonales y pasar tiempo con nuestra familia y amigos, el gobierno debería flexibilizar los horarios de los trabajos y tomar medidas para garantizar a los ciudadanos una buena conciliación de la vida profesional y personal.

La felicidad debería plantearse como un objetivo político midiéndose la FIB (Felicidad Interior Bruta) de cada país.

Impresionante análisis de la diferencia de los sexos y de la sociedad actual (PARTE 2)

El viernes de la semana pasada aconsejaba un video dónde se hablaba de la diferencia de caracteres entre hombres y mujeres. Para aquellos que no hayáis tenido tiempo de escuchar la charla de Pilar Sordo, me gustaría dejaros en el blog las pautas generales de las que hablaba y de las que podemos sacar unas interesantes conclusiones.

En base a un exhaustivo y amplio estudio sobre hombres y mujeres, Pilar llegó a la conclusión de que los hombres “sueltan” y las mujeres “retienen”. Con esto quiere decir que las mujeres estamos diseñadas para guardarlo todo y ellos para tirarlo, olvidarlo y seguir con el siguiente paso (avanzar).

Algunas diferencias:

  • Los hombres trabajan por objetivos y las mujeres disfrutan con los procesos. Ellos disfrutan con la llegada de las cosas, en el caso del sexo la penetración, mientras que para nosotras es más importante el antes y el después.
  • Mientras ellos necesitan sentirse admirados, nosotras necesitamos sentirnos necesarias.
  • Ellos  tienen la cabeza dividida en cajones diferentes y no mezclan unos con otros, nosotras  los tenemos todos mezclados.
  • Ellos son monofocales y nosotras multifocales, lo cual nos permite mantener la atención en varias cosas a la vez.
  • Como ya es bien conocido las mujeres hablamos una media de 27.000 palabras diarias, mientras que los hombres hablan unas 10.000. Lo curioso es que los hombres hablan la mayor parte de sus palabras para las personas que les proporcionan el dinero, es decir, en el trabajo, porque ellos no solucionan sus problemas hablando, sino que, si los cuentan, lo hacen cuando ya han solucionado el problema ellos mismos. Nosotras, sin embargo, tenemos la necesidad de contar nuestros problemas ya que los solucionamos mientras los contamos. No queremos que nos aporten la solución al problema, simplemente queremos hablarlo.
  • Ellos están “diseñados” para ser seres visuales, mientras que nosotras somos sensitivas. Es por esta cualidad por la que se habla de la intuición femenina. Las mujeres están acostumbradas a prestar atención a los gestos, a las manos, a lo que escuchan, etc. lo que aumenta su capacidad de percepción.
  • Los hombres internalizan la felicidad cuando cumplen sus objetivos y las mujeres la externalizan. La sienten cuando los demás son felices con ellas.
  • Las mujeres no saben cómo pedir lo que necesitan. Quieren que el hombre lo adivine y muchas veces ni nosotras sabemos lo que queremos.

Pilar cuenta multitud de ejemplos clarificadores para entender los argumentos que sustentan las afirmaciones superiores. Uno de los que contaba era que el hombre podía dormirse escuchando a la mujer llorar a su lado. Nosotras nos quedamos fascinadas por la falta de empatía, pero en realidad su estructura mental llega al siguiente razonamiento: Ahora no voy a solucionar el problema, mañana me tengo que levantar temprano para la reunión.

Con este estudio lo que Pilar pretende es conseguir que las parejas lleguen a entenderse. Ya lo han intentado libros como Los hombres son de Venus y las mujeres de Marte de John Gray, pero Pilar intenta concretar un poco más qué tipo de esfuerzos son los que nos van a funcionar.

Por ello, Pilar aconseja  al hombre creer que la mujer no es nunca algo suyo sino algo por conquistar, algo que no ha ganado, sino que está ganando. Dice que cuando los hombres creen que la mujer es objetivo cumplido, dejan de hacer todas las cosas por las que la mujer se enamoró de ellos, mientras que si considera que es un objetivo por conquistar podrá seguir manteniéndola enamorada toda la vida.

Un punto muy interesante del que se habla es que las  mujeres tienen definido cómo deberían ser las personas y luchan por esa perfección. Siempre, las personas reales (maridos, hijos, amigas, etc) pierden con respecto a lo que nuestra imaginación considera que debieran ser (es lo que llama Pilar “pensamiento mágico”), por lo que nos perdemos gran parte de felicidad al ver lo que les falta y no lo que tienen.

En la segunda parte de la charla habla de una nueva generación de mujeres que están dando la vuelta a estos conceptos de antes. Habla de una mujer autosuficiente que está adquiriendo el carácter del hombre. Procuran no hablar, no contar sus problemas, adquieren un roll protagonista y activo en el sexo, buscan la independencia, ya no hablan de familia, etc. Según la psicóloga esto ha pasado porque la mujer se ha pasado toda la vida quejándose de ser mujer y las jovencitas ya no quieren parecerse a sus madres, pero ella cree que esto no es natural ni bueno.

Dedica largo rato a hablar de la familia y de cómo se está desestructurando por momentos. Ya no se dedican tiempos para estar en familia, los aparatos electrónicos han conseguido crear el silencio en las casas, ya no se canta, no se juega, los espacios comunes cada vez son menos. En la actualidad hay una fiebre tremenda con que los niños deben estar todo el tiempo entretenidos, ¿pero quién no se ha aburrido de pequeño? Eso es bueno, comenta, fomenta la imaginación y crea herramientas para luchar contra el futuro, motiva la mente y nos prepara para lo que está por venir. No tenemos que hacer la vida de los niños más fácil, no debemos protegerles de otros niños, ni de profesores, debemos enseñarles a afrontar lo bueno o lo malo que hayan hecho.  Dejar a nuestros hijos que hagan siempre lo que quieren les convierte en seres vanidosos, superficiales, engreídos y poco empáticos con el sufrimiento ajeno, se centran en lo que ellos quieren conseguir.

Ahora los jóvenes somos soberbios porque con 30 años tenemos lo que nuestros padres habían conseguido a los 60, pero cuando a los 40 vemos que estamos solos y no tenemos con quien disfrutarlo, volveremos a valorar la figura y la labor que hicieron los padres.

Concluye la presentación aconsejando lo siguiente:

  • A las mujeres nos dice que dejemos de quejarnos, lo hacemos continuamente, y que empecemos a apreciar lo que tenemos. La mujer tiene que comprender que tiene una fuerza increíble y su energía es fundamental en el hogar, que sin ella no funciona igual. Y eso, en lugar de ser malo, es un privilegio, porque las mujeres son vida, la dan y la hacen funcionar.
  • El hombre debe comprender que tiene que hablar para retener a esas mujeres. Debe guardarse para casa al menos 3000 de esas 10000 palabras porque la mujer lo necesita y, además, cada vez se muestra más intolerante. Tienen que aprender a demostrar sus sentimientos, a decirlos.

Comenta muchas otras cosas y, sobre todo, clarifica cada uno de los puntos con divertidos ejemplos que todos comprendemos enseguida. Pese al resumen, sigo aconsejando ver la charla, aparte de divertida, es deliciosa y necesaria.

Así que si, parece que los psicólogos y analistas siguen apostando porque ser feliz es una elección y aprender cómo conseguirlo se convierte en una opción.

Impresionante análisis de la diferencia de los sexos y de la sociedad actual

Que increíble charla he escuchado de Pilar Sordo. He llegado a ella por casualidad y en una hora y media da un repaso impresionante a la vida, analizando las diferencias entre los hombres  y las mujeres de antes y los hombres y las mujeres de ahora. Lo hace con tanto humor como si se tratase de un diálogo del club de la comedia, y sirve para cambiar, lo que es fantástico y convierte a ésta charla en una recomendación absoluta de este blog.

El discurso de Pilar viene a decir que ser feliz, una vez más, es una decisión, y nos explica una por una cuáles son las claves para tomar esas decisiones de manera correcta. Nos explica cómo somos y qué debemos hacer para poder satisfacer nuestras necesidades, así cómo qué es lo que estamos haciendo y, por tanto, en que nos estamos convirtiendo y en qué estamos convirtiendo a las generaciones venideras.

Para los que no tengáis tiempo, la charla se divide en dos partes (id a la que más os interese):

Primera parte (Desde el video número 1 al número 7, minuto 5:25): En el que nos describe cómo son, en esencia, el hombre y la mujer y cómo nos relacionamos los unos con los otros. En ésta primera parte habla de una generación adulta, así que las personas jóvenes no se verán completamente reflejadas con todo lo que dicen.

Segunda parte (vídeo número 07 minuto 5:25 hasta el final): Habla de una nueva generación donde la mujer ha cambiado. Nos habla también de la sociedad que estamos creando y cómo, si no cambiamos, estamos creando seres continuamente insatisfechos (al tenerlo todo) y débiles (al no haber sufrido y haberles proporcionado herramientas para enfrentarse a la vida).

Os recomiendo que la veáis al completo, pero de no ser así, elegir una de las dos partes y disfrutad de una información magistral y unos consejos formidables.

Por una sociedad con el valor del esfuerzo y la responsabilidad

Nací en una familia en la que ninguno de estos dos valores se apreciaba demasiado. En mi casa era importante ser bueno, generoso, alegre, divertido, tener buen carácter, educación y gran habilidad para pasar desapercibido si es que estabas metido en apuros. No te pedían mucho más. Es fácil explicar estos valores en una familia de 8 hermanos, como es la mía y que, como en todas, ha marcado el carácter de todos y cada uno de sus miembros. Pero creo que éste problema se ha dado en muchas familias y en la sociedad en general durante unos años. La sociedad del bienestar nos ha alejado de estos valores haciéndonos creer que podemos conseguir las cosas sin esfuerzo y que debemos disfrutarlas al máximo (hedonismo).

El paso de los años, así como las circunstancias en las que estamos inmersos, nos hace replantearnos qué cosas son las importantes y qué cosas son las que debemos hacer para tener una vida feliz y plena. Es muy probable que el esfuerzo y la responsabilidad sean conceptos que ya no estén de moda, se usaron hasta la saciedad a mediados del siglo pasado, pero han perdido actualidad e interés. Sin embargo son los conceptos que últimamente tienen toda mi atención y todo mi esfuerzo porque creo que van a ser los conceptos principales de la próxima década. Ya se ha acabado la bonanza, ahora tenemos que empezar a preocuparnos y ocuparnos de las cosas importantes.

Pienso que hay una generación enorme de Peter Pans (hombres y mujeres) en nuestra sociedad. Personas que no quieren crecer, que quieren seguir con la vida tal y como la conocen disfrutando de todos los bienes materiales que puedan tener y de una aparente vida idílica. ¿Por qué tenerle miedo a un cambio que nos va a aportar tanto? Estoy completamente de acuerdo con quienes dicen que esto es también una crisis de valores y nos va a costar mucho esfuerzo recuperar los que hemos perdido, pero está claro que merecerá la pena. Ahora oigo mucho que nuestros hijos no vivirán mejor que nosotros, ¿pero mejor en qué?, ¿realmente la gente que dice eso se está refiriendo a tener ropa, casas, móviles y coches? Yo creo que quedan muy buenos tiempos por llegar y seguramente se valorarán otras cosas (E.Punset en su libro El optimismo asegura que cualquier tiempo pasado fue peor, y no diré lo mismo por cobarde y porque nunca se sabe pero, en mi opinión, es muy probable).

Por todo ello es muy importante que nos preguntemos cómo podemos hacer responsables a nuestros hijos ya que no creo que sea una tarea fácil. Desde luego no se consigue diciendo frases como “aún es pequeño”, porque no se puede esperar que la responsabilidad aparezca con la edad sin que hagamos nada. Para exigir responsabilidad hay que tener en cuenta 3 factores:

  • La edad.
  • El desarrollo evolutivo del niño.
  • Las capacidades de nuestro hijo.

Para educar en la responsabilidad es importante que los niños se hagan responsables de sus cosas de pequeños (sin recordárselas si se les olvidan y castigándoles si así es). Es necesario que aprendan a tomar sus propias decisiones responsabilizándose de las consecuencias y ayudarles a reconocer y aceptar sus errores para así poder repararlos. Habría que marcar unas normas (pocas y claras) para que sepan a qué atenerse, pero lo más importante de todo es dar ejemplo.

Desde luego no se consigue que sean responsables si les sobreprotegemos (menospreciando sus capacidades), les exigimos demasiado (incitándoles a tener miedo y dudas de sí mismos si no cumplen nuestras expectativas), o haciendo por ellos cosas solo por el hecho de conseguir su cariño o porque nos resulta más fácil.

En cuanto al esfuerzo es el valor fundamental para conseguir nuestras metas y superar los obstáculos de la vida. Hacer lo que nos apetece pocas veces nos llevará a conseguir lo que buscamos. Tenemos que proporcionar herramientas a los hijos para enfrentarse con la vida, y el esfuerzo es una herramienta poderosa que siempre merece la pena. Algunos ejemplos para inculcar a nuestros hijos en el esfuerzo podrían ser levantarse temprano, realizar algún deporte, comer lo que menos nos gusta o realizar tareas en casa. Es importante que sepan que las cosas que se empieza hay que terminarlas y que no se deben hacer chapuzas.

Hagamos lo posible porque las futuras generaciones sean mejores y estén más preparados que nosotros. Aprovechemos esta crisis para reflexionar sobre lo que falla en la sociedad y saber transmitir valores que sirvan para aportar una mayor felicidad.

Responsabilicémonos de lo que es la sociedad y empecemos a esforzarnos por construir lo que queremos que sea.

Os dejo un vídeo de la televisión para padres dónde nos enseña a conseguir que nuestros hijos aprendan el valor del esfuerzo.

Bibliografía: http://www.efamoratalaz.com/recursos/Esfuerzo.ppt

¡¡¡¡Feliz día del padre a todos los padres del mundo!!!!

“No me cabe concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona que la necesidad de sentirse protegido por un padre “ (Sigmund Freud)

Hoy es un día realmente importante porque conmemora la paternidad que se lleva a cabo con entrega y responsabilidad. Es para esos padres que ejercen felices de serlo y que disfrutan del crecimiento de sus hijos. Para esos padres que ayudan a sus hijos en su vida, que les enseñan a conocerse, a aceptarse y, sobre todo, a sentirse queridos. A todos ellos queremos dedicaros una canción muy graciosa que refleja el orgullo que sienten los hijos de los padres, lo mucho que les gusta imitarlos, el ansía que tienen por parecerse a ellos, y es que no hay nada que más admiren en el mundo.