Impresionante análisis de la diferencia de los sexos y de la sociedad actual (PARTE 2)

El viernes de la semana pasada aconsejaba un video dónde se hablaba de la diferencia de caracteres entre hombres y mujeres. Para aquellos que no hayáis tenido tiempo de escuchar la charla de Pilar Sordo, me gustaría dejaros en el blog las pautas generales de las que hablaba y de las que podemos sacar unas interesantes conclusiones.

En base a un exhaustivo y amplio estudio sobre hombres y mujeres, Pilar llegó a la conclusión de que los hombres “sueltan” y las mujeres “retienen”. Con esto quiere decir que las mujeres estamos diseñadas para guardarlo todo y ellos para tirarlo, olvidarlo y seguir con el siguiente paso (avanzar).

Algunas diferencias:

  • Los hombres trabajan por objetivos y las mujeres disfrutan con los procesos. Ellos disfrutan con la llegada de las cosas, en el caso del sexo la penetración, mientras que para nosotras es más importante el antes y el después.
  • Mientras ellos necesitan sentirse admirados, nosotras necesitamos sentirnos necesarias.
  • Ellos  tienen la cabeza dividida en cajones diferentes y no mezclan unos con otros, nosotras  los tenemos todos mezclados.
  • Ellos son monofocales y nosotras multifocales, lo cual nos permite mantener la atención en varias cosas a la vez.
  • Como ya es bien conocido las mujeres hablamos una media de 27.000 palabras diarias, mientras que los hombres hablan unas 10.000. Lo curioso es que los hombres hablan la mayor parte de sus palabras para las personas que les proporcionan el dinero, es decir, en el trabajo, porque ellos no solucionan sus problemas hablando, sino que, si los cuentan, lo hacen cuando ya han solucionado el problema ellos mismos. Nosotras, sin embargo, tenemos la necesidad de contar nuestros problemas ya que los solucionamos mientras los contamos. No queremos que nos aporten la solución al problema, simplemente queremos hablarlo.
  • Ellos están “diseñados” para ser seres visuales, mientras que nosotras somos sensitivas. Es por esta cualidad por la que se habla de la intuición femenina. Las mujeres están acostumbradas a prestar atención a los gestos, a las manos, a lo que escuchan, etc. lo que aumenta su capacidad de percepción.
  • Los hombres internalizan la felicidad cuando cumplen sus objetivos y las mujeres la externalizan. La sienten cuando los demás son felices con ellas.
  • Las mujeres no saben cómo pedir lo que necesitan. Quieren que el hombre lo adivine y muchas veces ni nosotras sabemos lo que queremos.

Pilar cuenta multitud de ejemplos clarificadores para entender los argumentos que sustentan las afirmaciones superiores. Uno de los que contaba era que el hombre podía dormirse escuchando a la mujer llorar a su lado. Nosotras nos quedamos fascinadas por la falta de empatía, pero en realidad su estructura mental llega al siguiente razonamiento: Ahora no voy a solucionar el problema, mañana me tengo que levantar temprano para la reunión.

Con este estudio lo que Pilar pretende es conseguir que las parejas lleguen a entenderse. Ya lo han intentado libros como Los hombres son de Venus y las mujeres de Marte de John Gray, pero Pilar intenta concretar un poco más qué tipo de esfuerzos son los que nos van a funcionar.

Por ello, Pilar aconseja  al hombre creer que la mujer no es nunca algo suyo sino algo por conquistar, algo que no ha ganado, sino que está ganando. Dice que cuando los hombres creen que la mujer es objetivo cumplido, dejan de hacer todas las cosas por las que la mujer se enamoró de ellos, mientras que si considera que es un objetivo por conquistar podrá seguir manteniéndola enamorada toda la vida.

Un punto muy interesante del que se habla es que las  mujeres tienen definido cómo deberían ser las personas y luchan por esa perfección. Siempre, las personas reales (maridos, hijos, amigas, etc) pierden con respecto a lo que nuestra imaginación considera que debieran ser (es lo que llama Pilar “pensamiento mágico”), por lo que nos perdemos gran parte de felicidad al ver lo que les falta y no lo que tienen.

En la segunda parte de la charla habla de una nueva generación de mujeres que están dando la vuelta a estos conceptos de antes. Habla de una mujer autosuficiente que está adquiriendo el carácter del hombre. Procuran no hablar, no contar sus problemas, adquieren un roll protagonista y activo en el sexo, buscan la independencia, ya no hablan de familia, etc. Según la psicóloga esto ha pasado porque la mujer se ha pasado toda la vida quejándose de ser mujer y las jovencitas ya no quieren parecerse a sus madres, pero ella cree que esto no es natural ni bueno.

Dedica largo rato a hablar de la familia y de cómo se está desestructurando por momentos. Ya no se dedican tiempos para estar en familia, los aparatos electrónicos han conseguido crear el silencio en las casas, ya no se canta, no se juega, los espacios comunes cada vez son menos. En la actualidad hay una fiebre tremenda con que los niños deben estar todo el tiempo entretenidos, ¿pero quién no se ha aburrido de pequeño? Eso es bueno, comenta, fomenta la imaginación y crea herramientas para luchar contra el futuro, motiva la mente y nos prepara para lo que está por venir. No tenemos que hacer la vida de los niños más fácil, no debemos protegerles de otros niños, ni de profesores, debemos enseñarles a afrontar lo bueno o lo malo que hayan hecho.  Dejar a nuestros hijos que hagan siempre lo que quieren les convierte en seres vanidosos, superficiales, engreídos y poco empáticos con el sufrimiento ajeno, se centran en lo que ellos quieren conseguir.

Ahora los jóvenes somos soberbios porque con 30 años tenemos lo que nuestros padres habían conseguido a los 60, pero cuando a los 40 vemos que estamos solos y no tenemos con quien disfrutarlo, volveremos a valorar la figura y la labor que hicieron los padres.

Concluye la presentación aconsejando lo siguiente:

  • A las mujeres nos dice que dejemos de quejarnos, lo hacemos continuamente, y que empecemos a apreciar lo que tenemos. La mujer tiene que comprender que tiene una fuerza increíble y su energía es fundamental en el hogar, que sin ella no funciona igual. Y eso, en lugar de ser malo, es un privilegio, porque las mujeres son vida, la dan y la hacen funcionar.
  • El hombre debe comprender que tiene que hablar para retener a esas mujeres. Debe guardarse para casa al menos 3000 de esas 10000 palabras porque la mujer lo necesita y, además, cada vez se muestra más intolerante. Tienen que aprender a demostrar sus sentimientos, a decirlos.

Comenta muchas otras cosas y, sobre todo, clarifica cada uno de los puntos con divertidos ejemplos que todos comprendemos enseguida. Pese al resumen, sigo aconsejando ver la charla, aparte de divertida, es deliciosa y necesaria.

Así que si, parece que los psicólogos y analistas siguen apostando porque ser feliz es una elección y aprender cómo conseguirlo se convierte en una opción.

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