¿Por qué teniendo mucho más dinero somos igual o menos felices que hace 50 años?

Felicidad Interior Bruta (Fuente NEF (New Economics Foundation))

 Ahora tenemos “una calidad de vida” muy superior a la que se tenía hace 50 años pero nuestra felicidad no aumenta, e incluso en algunos países disminuye ¿por qué?. Es evidente que la sociedad actual está errando en transmitir los mensajes y valores que conseguirán hacernos felices y es nuestro deber que esto cambie, por nosotros en primer lugar y por los que vengan.

La psicología ha estado siempre preocupada por los sentimientos y problemas negativos (depresión,  enfermedades mentales,  etc) y no se ha centrado en explorar qué ocurre con los positivos (la felicidad, la alegría, la plenitud). Parece que es ahora cuando se están dando cuenta de que es realmente importante analizar estos últimos para prevenir los primeros. Y no sólo eso, es importante analizarlos para conseguir que la sociedad sepa lo que tiene que hacer para ser feliz, algo de lo que ya se habla mucho de manera general porque se empieza a valorar pero que nadie parece concretar.

Hoy se sabe que la felicidad no se rige por los logros personales ni por el dinero, ni siquiera se rige por la salud. Psicólogos como For Days, que vienen estudiando desde hace 10 años los sentimientos positivos, concluyen que la felicidad se puede medir por 3 parámetros:

  • Tener una personalidad sana (es un concepto más complejo de lo que parece y que aglutina muchos otros, pero creo que todos podemos entender a qué se refiere)
  • Tener unas buenas relaciones interpersonales
  • Tener una actividad de ocio o de trabajo que realmente te guste hacer

Curioso ¿verdad?. Viendo estos tres sencillos conceptos podemos darnos cuenta en seguida qué es lo que tenemos que trabajar y mejorar en nuestras vidas.

La felicidad viene midiéndose desde hace 50 años (en algunos países como EEUU, noruega o Alemania) y 30 años (en España y otros). Los alarmantes resultados son los que han llevado a los psicólogos a preguntarse qué es lo que estamos haciendo mal para que la sociedad no consiga ser más feliz con el paso de los años. Uno de los principales parámetros para medir la felicidad es el nivel de confianza y es curioso saber que en Noruega la confianza se sitúa en un 60%, frente a un 6% en Brasil (impresionante diferencia), y que la confianza de EEUU ha disminuido casi un 50% en 50 años (de un 63% a un 32%). En Europa los niveles de confianza se mantienen estables, pero dado que el bienestar ha aumentado considerablemente es urgente estudiar qué debemos hacer para que esto cambie. Hay que tener en cuenta que en 150 años la esperanza de vida se ha triplicado, por lo que ahora tenemos muchos más años para analizar esos errores y una vida mucho más larga que nos permitirá disfrutar de la plenitud a la que las conclusiones de esos análisis nos lleven.

Me gustaría plasmar lo que para mí ha sido una frase reveladora:

“Necesitamos una sociedad que se aleje de la creencia de que hay que ser el mejor o el que más éxito tenga. Necesitamos crear una sociedad en la que las personas se sientan felices y plenas colaborando con el bienestar común” (Richard Layard)

Ahora los padres se esfuerzan en conseguir que sus hijos sean los que más conocimientos tienen, los número 1 de la clase, o los mejores en aquello que decidan emprender, pero no se plantean que sus hijos no conseguirán la felicidad por conseguirlo, serían mucho más felices si aprendiesen que tienen que adquirir conocimientos para contribuir al bienestar común, que eso es lo que les llenará y les hará felices.

Desde hace unos años, siendo pioneros EEUU, se está promoviendo una corriente de extremo individualismo que busca sacar lo máximo de nosotros. Ésta corriente va en contra de la sociedad y del propio individuo porque somos individuos sociales y la sociabilidad nos hace felices (si buscamos solo nuestro propio bien, muchas veces va en contra del bien común o el bien del otro. Así, por ejemplo, encontramos esa agresividad laboral en la que se percibe una excesiva competitividad). Un reciente estudio revelaba que en Bangladesh, una de las zonas más pobres del planeta, el 79% de la población decía sentirse feliz (de los que el 38% decían que se consideraban muy felices), asegurando que la principal fuente de su felicidad se encontraba en los lazos afectivos que mantenían.

Concluyendo este post, me gustaría decir que debemos reflexionar sobre por qué conseguimos mejorar el bienestar y la calidad de vida y no la felicidad, que es mucho más importante. Debemos saber que no solo es una tarea individual plantearnos estas cuestiones sino una labor que debemos exigir al gobierno, que puede tomar innumerables medidas al respecto, desde la doctrina y la educación, a la ejecución de acciones concretas. Por ejemplo, dado que está analizado y estudiado que lo que más nos gratifica son las relaciones interpersonales y pasar tiempo con nuestra familia y amigos, el gobierno debería flexibilizar los horarios de los trabajos y tomar medidas para garantizar a los ciudadanos una buena conciliación de la vida profesional y personal.

La felicidad debería plantearse como un objetivo político midiéndose la FIB (Felicidad Interior Bruta) de cada país.

Impresionante análisis de la diferencia de los sexos y de la sociedad actual (PARTE 2)

El viernes de la semana pasada aconsejaba un video dónde se hablaba de la diferencia de caracteres entre hombres y mujeres. Para aquellos que no hayáis tenido tiempo de escuchar la charla de Pilar Sordo, me gustaría dejaros en el blog las pautas generales de las que hablaba y de las que podemos sacar unas interesantes conclusiones.

En base a un exhaustivo y amplio estudio sobre hombres y mujeres, Pilar llegó a la conclusión de que los hombres “sueltan” y las mujeres “retienen”. Con esto quiere decir que las mujeres estamos diseñadas para guardarlo todo y ellos para tirarlo, olvidarlo y seguir con el siguiente paso (avanzar).

Algunas diferencias:

  • Los hombres trabajan por objetivos y las mujeres disfrutan con los procesos. Ellos disfrutan con la llegada de las cosas, en el caso del sexo la penetración, mientras que para nosotras es más importante el antes y el después.
  • Mientras ellos necesitan sentirse admirados, nosotras necesitamos sentirnos necesarias.
  • Ellos  tienen la cabeza dividida en cajones diferentes y no mezclan unos con otros, nosotras  los tenemos todos mezclados.
  • Ellos son monofocales y nosotras multifocales, lo cual nos permite mantener la atención en varias cosas a la vez.
  • Como ya es bien conocido las mujeres hablamos una media de 27.000 palabras diarias, mientras que los hombres hablan unas 10.000. Lo curioso es que los hombres hablan la mayor parte de sus palabras para las personas que les proporcionan el dinero, es decir, en el trabajo, porque ellos no solucionan sus problemas hablando, sino que, si los cuentan, lo hacen cuando ya han solucionado el problema ellos mismos. Nosotras, sin embargo, tenemos la necesidad de contar nuestros problemas ya que los solucionamos mientras los contamos. No queremos que nos aporten la solución al problema, simplemente queremos hablarlo.
  • Ellos están “diseñados” para ser seres visuales, mientras que nosotras somos sensitivas. Es por esta cualidad por la que se habla de la intuición femenina. Las mujeres están acostumbradas a prestar atención a los gestos, a las manos, a lo que escuchan, etc. lo que aumenta su capacidad de percepción.
  • Los hombres internalizan la felicidad cuando cumplen sus objetivos y las mujeres la externalizan. La sienten cuando los demás son felices con ellas.
  • Las mujeres no saben cómo pedir lo que necesitan. Quieren que el hombre lo adivine y muchas veces ni nosotras sabemos lo que queremos.

Pilar cuenta multitud de ejemplos clarificadores para entender los argumentos que sustentan las afirmaciones superiores. Uno de los que contaba era que el hombre podía dormirse escuchando a la mujer llorar a su lado. Nosotras nos quedamos fascinadas por la falta de empatía, pero en realidad su estructura mental llega al siguiente razonamiento: Ahora no voy a solucionar el problema, mañana me tengo que levantar temprano para la reunión.

Con este estudio lo que Pilar pretende es conseguir que las parejas lleguen a entenderse. Ya lo han intentado libros como Los hombres son de Venus y las mujeres de Marte de John Gray, pero Pilar intenta concretar un poco más qué tipo de esfuerzos son los que nos van a funcionar.

Por ello, Pilar aconseja  al hombre creer que la mujer no es nunca algo suyo sino algo por conquistar, algo que no ha ganado, sino que está ganando. Dice que cuando los hombres creen que la mujer es objetivo cumplido, dejan de hacer todas las cosas por las que la mujer se enamoró de ellos, mientras que si considera que es un objetivo por conquistar podrá seguir manteniéndola enamorada toda la vida.

Un punto muy interesante del que se habla es que las  mujeres tienen definido cómo deberían ser las personas y luchan por esa perfección. Siempre, las personas reales (maridos, hijos, amigas, etc) pierden con respecto a lo que nuestra imaginación considera que debieran ser (es lo que llama Pilar “pensamiento mágico”), por lo que nos perdemos gran parte de felicidad al ver lo que les falta y no lo que tienen.

En la segunda parte de la charla habla de una nueva generación de mujeres que están dando la vuelta a estos conceptos de antes. Habla de una mujer autosuficiente que está adquiriendo el carácter del hombre. Procuran no hablar, no contar sus problemas, adquieren un roll protagonista y activo en el sexo, buscan la independencia, ya no hablan de familia, etc. Según la psicóloga esto ha pasado porque la mujer se ha pasado toda la vida quejándose de ser mujer y las jovencitas ya no quieren parecerse a sus madres, pero ella cree que esto no es natural ni bueno.

Dedica largo rato a hablar de la familia y de cómo se está desestructurando por momentos. Ya no se dedican tiempos para estar en familia, los aparatos electrónicos han conseguido crear el silencio en las casas, ya no se canta, no se juega, los espacios comunes cada vez son menos. En la actualidad hay una fiebre tremenda con que los niños deben estar todo el tiempo entretenidos, ¿pero quién no se ha aburrido de pequeño? Eso es bueno, comenta, fomenta la imaginación y crea herramientas para luchar contra el futuro, motiva la mente y nos prepara para lo que está por venir. No tenemos que hacer la vida de los niños más fácil, no debemos protegerles de otros niños, ni de profesores, debemos enseñarles a afrontar lo bueno o lo malo que hayan hecho.  Dejar a nuestros hijos que hagan siempre lo que quieren les convierte en seres vanidosos, superficiales, engreídos y poco empáticos con el sufrimiento ajeno, se centran en lo que ellos quieren conseguir.

Ahora los jóvenes somos soberbios porque con 30 años tenemos lo que nuestros padres habían conseguido a los 60, pero cuando a los 40 vemos que estamos solos y no tenemos con quien disfrutarlo, volveremos a valorar la figura y la labor que hicieron los padres.

Concluye la presentación aconsejando lo siguiente:

  • A las mujeres nos dice que dejemos de quejarnos, lo hacemos continuamente, y que empecemos a apreciar lo que tenemos. La mujer tiene que comprender que tiene una fuerza increíble y su energía es fundamental en el hogar, que sin ella no funciona igual. Y eso, en lugar de ser malo, es un privilegio, porque las mujeres son vida, la dan y la hacen funcionar.
  • El hombre debe comprender que tiene que hablar para retener a esas mujeres. Debe guardarse para casa al menos 3000 de esas 10000 palabras porque la mujer lo necesita y, además, cada vez se muestra más intolerante. Tienen que aprender a demostrar sus sentimientos, a decirlos.

Comenta muchas otras cosas y, sobre todo, clarifica cada uno de los puntos con divertidos ejemplos que todos comprendemos enseguida. Pese al resumen, sigo aconsejando ver la charla, aparte de divertida, es deliciosa y necesaria.

Así que si, parece que los psicólogos y analistas siguen apostando porque ser feliz es una elección y aprender cómo conseguirlo se convierte en una opción.

Por una sociedad con el valor del esfuerzo y la responsabilidad

Nací en una familia en la que ninguno de estos dos valores se apreciaba demasiado. En mi casa era importante ser bueno, generoso, alegre, divertido, tener buen carácter, educación y gran habilidad para pasar desapercibido si es que estabas metido en apuros. No te pedían mucho más. Es fácil explicar estos valores en una familia de 8 hermanos, como es la mía y que, como en todas, ha marcado el carácter de todos y cada uno de sus miembros. Pero creo que éste problema se ha dado en muchas familias y en la sociedad en general durante unos años. La sociedad del bienestar nos ha alejado de estos valores haciéndonos creer que podemos conseguir las cosas sin esfuerzo y que debemos disfrutarlas al máximo (hedonismo).

El paso de los años, así como las circunstancias en las que estamos inmersos, nos hace replantearnos qué cosas son las importantes y qué cosas son las que debemos hacer para tener una vida feliz y plena. Es muy probable que el esfuerzo y la responsabilidad sean conceptos que ya no estén de moda, se usaron hasta la saciedad a mediados del siglo pasado, pero han perdido actualidad e interés. Sin embargo son los conceptos que últimamente tienen toda mi atención y todo mi esfuerzo porque creo que van a ser los conceptos principales de la próxima década. Ya se ha acabado la bonanza, ahora tenemos que empezar a preocuparnos y ocuparnos de las cosas importantes.

Pienso que hay una generación enorme de Peter Pans (hombres y mujeres) en nuestra sociedad. Personas que no quieren crecer, que quieren seguir con la vida tal y como la conocen disfrutando de todos los bienes materiales que puedan tener y de una aparente vida idílica. ¿Por qué tenerle miedo a un cambio que nos va a aportar tanto? Estoy completamente de acuerdo con quienes dicen que esto es también una crisis de valores y nos va a costar mucho esfuerzo recuperar los que hemos perdido, pero está claro que merecerá la pena. Ahora oigo mucho que nuestros hijos no vivirán mejor que nosotros, ¿pero mejor en qué?, ¿realmente la gente que dice eso se está refiriendo a tener ropa, casas, móviles y coches? Yo creo que quedan muy buenos tiempos por llegar y seguramente se valorarán otras cosas (E.Punset en su libro El optimismo asegura que cualquier tiempo pasado fue peor, y no diré lo mismo por cobarde y porque nunca se sabe pero, en mi opinión, es muy probable).

Por todo ello es muy importante que nos preguntemos cómo podemos hacer responsables a nuestros hijos ya que no creo que sea una tarea fácil. Desde luego no se consigue diciendo frases como “aún es pequeño”, porque no se puede esperar que la responsabilidad aparezca con la edad sin que hagamos nada. Para exigir responsabilidad hay que tener en cuenta 3 factores:

  • La edad.
  • El desarrollo evolutivo del niño.
  • Las capacidades de nuestro hijo.

Para educar en la responsabilidad es importante que los niños se hagan responsables de sus cosas de pequeños (sin recordárselas si se les olvidan y castigándoles si así es). Es necesario que aprendan a tomar sus propias decisiones responsabilizándose de las consecuencias y ayudarles a reconocer y aceptar sus errores para así poder repararlos. Habría que marcar unas normas (pocas y claras) para que sepan a qué atenerse, pero lo más importante de todo es dar ejemplo.

Desde luego no se consigue que sean responsables si les sobreprotegemos (menospreciando sus capacidades), les exigimos demasiado (incitándoles a tener miedo y dudas de sí mismos si no cumplen nuestras expectativas), o haciendo por ellos cosas solo por el hecho de conseguir su cariño o porque nos resulta más fácil.

En cuanto al esfuerzo es el valor fundamental para conseguir nuestras metas y superar los obstáculos de la vida. Hacer lo que nos apetece pocas veces nos llevará a conseguir lo que buscamos. Tenemos que proporcionar herramientas a los hijos para enfrentarse con la vida, y el esfuerzo es una herramienta poderosa que siempre merece la pena. Algunos ejemplos para inculcar a nuestros hijos en el esfuerzo podrían ser levantarse temprano, realizar algún deporte, comer lo que menos nos gusta o realizar tareas en casa. Es importante que sepan que las cosas que se empieza hay que terminarlas y que no se deben hacer chapuzas.

Hagamos lo posible porque las futuras generaciones sean mejores y estén más preparados que nosotros. Aprovechemos esta crisis para reflexionar sobre lo que falla en la sociedad y saber transmitir valores que sirvan para aportar una mayor felicidad.

Responsabilicémonos de lo que es la sociedad y empecemos a esforzarnos por construir lo que queremos que sea.

Os dejo un vídeo de la televisión para padres dónde nos enseña a conseguir que nuestros hijos aprendan el valor del esfuerzo.

Bibliografía: http://www.efamoratalaz.com/recursos/Esfuerzo.ppt

El mundo ya ha cambiado

Que maravilloso vídeo (abajo) para ilustrar el cambio que está suponiendo internet para todos nosotros. Lo que viene a decir es que el mundo ha dado un cambio radical. Ahora todos tenemos voz y voto y debemos ejercerlo, hablar, opinar, MANIFESTARNOS. Prácticamente es una obligación, como lo es votar. Debemos creer que la fuerza individual es la fuerza del conjunto, es lo que está permitiendo internet y lo que estamos haciendo real todos.

La historia del video, que está causando verdadero furor en las redes sociales (ya supera más de 100 millones de visitas en la primera semana, dicen q el más visto en menos tiempo) habla del “famoso verdugo de Uganda”, KONI, que capturó al hermano de Jacob en uno de sus crímenes. La campaña está realizada por Invisible Children INC.

El vídeo es en inglés pero es muy visual.

Para nosotras

Feliz lunes, como sabéis el pasado 8 de marzo se conmemoraba el día de la mujer. Antes se llamaba el día de la mujer trabajadora, pero como ya sabemos tod@s, nunca ha sido necesario ese adjetivo 😉

Por eso la canción de la semana está dedicada a las mujeres, a su fortaleza, a su resistencia y a su continua lucha. El 8 de marzo nos recuerda que todos los días debemos alegrarnos de ser mujer y dar gracias por todo lo que ello implica.

Porque algunas mujeres nunca podrán ser olvidadas (Cleopatra, Juana de Arco, Maria Callas, Marilyn Monroe, Eva Duarte, Margaret Thacher, Marie Curie, Edith Piaf, Gabriela Mistral, Madre Teresa de Calcuta, etc)

Hagamos algo para evitar que el consumo acabe con el planeta y con nosotros mismos

Ahora que han pasado  las famosas y, a veces, temidas navidades y acabamos con la cuesta de enero, reflexionemos un poco sobre el consumo de la sociedad.

No solo quiero reflexionar sobre si compramos demasiado o si valoramos lo que tenemos, sino sobre lo que nos perdemos al no hacerlo.

De pequeña recuerdo abrir los reyes con muchísima ilusión, y ahora casi es un momento triste ver cómo los niños abren un juguete tras otro despreciándolos prácticamente desde el primer momento.  Pero ¿cuánta inversión en tiempo y dinero se desperdicia con cada uno de ellos? (tiempo y dinero que podría haber sido invertido en estar juntos y hacer alguna actividad común)  y encima ¿sirve para algo? ¿les hace más felices? Pero esto lo vemos todos y como no queremos que nuestro hij@ no tenga lo que tienen otros niños nos dejamos llevar por una dinámica con la que no estamos de acuerdo.

Aprovechemos que hay crisis para acabar con algo que no hace feliz a nadie y que convierte nuestra rutina en una rueda de insatisfacciones. Trabajamos para consumir y consumimos sin saciedad el tiempo que nos queda libre, que desgraciadamente cada vez es menor porque queremos algo nuevo o más caro. El consumismo nos ha consumido.

En este video nos explica el ciclo necesario para satisfacer el consumismo. Nos hace ver que es una planificación de los poderosos y que todo está rigurosamente pensado. En realidad es triste saber que no somos nosotros los que elegimos consumir o no, sino que somos meras marionetas de quien decide cómo funciona el sistema. La cadena que nos muestra es la siguiente:

  1. Explotación: 

Estamos agotando los recursos del planeta y no nos damos cuenta. Realmente en unos años nos habremos cargado gran parte del planeta y aunque todos los sabemos, casi nadie hace nada para paliar este daño. El otro día estaba en la M-40 dirección sur y desde ahí ya podía ver la inmensa nube tóxica que se sitúa sobre Madrid. Me pregunto si no la vemos o no queremos verla. En países como China hay una nube tóxica que impide ver el cielo y muchos ciudadanos usan máscaras en su día a día para protegerse de la contaminación, hagamos algo para no llegar a eso.

  • En tres décadas hemos gastado un tercio de los recursos del planeta.
  • EEUU tiene el 5% de la población mundial y consume el 30% de los recursos
  • En el Amazonas perdemos 2000 árboles por minuto

¿Hasta dónde vamos a llegar?

  1. Producción:  Desconocemos la cantidad de tóxicos que se utilizan para la realización de los productos, pero realmente no somos conscientes de que vivimos con ellos a diario. Por ejemplo muchos productos están hechos de un material ignífugo tremendamente tóxico, pero como de eso no nos informan, seguimos viviendo “felices” con sustancias que convierten la leche materna en casi el más tóxico de los productos. Aun así sigue siendo mucho mejor para el bebé amamantar, así que no estoy promoviendo lo contrario, sino simplemente ver que como no hagamos algo seguiremos viviendo en un mundo cada vez más intoxicado.
  2. Distribución: Se busca mantener los precios bajísimos para fomentar el consumo. Ello lleva irremediablemente a la explotación de recursos y personas. ¿Tampoco lo vemos?
  3. Consumo: Se nos ha vendido que valemos somos lo que consumimos. Cuánto más nuevas y valiosas sean nuestras posesiones más valor tendremos como personas. Para que esto salga rentable se han inventado dos conceptos que consiguen potenciar el consumismo:
  • Obsolescencia programada: Diseñan las cosas para que su vida útil sea ínfima y así tengamos que cambiarlo de nuevo en poco tiempo. Arreglar las cosas cuesta “más” que comprar otras nuevas.
  • Obsolescencia percibida: Cambian la apariencia de las cosas para que tu valor como persona sea visible y “percibible” por los demás. (véase el ejemplo de la moda en la que el grosor del tacón de los zapatos varía todos los años)

Han conseguido que hagamos del consumo nuestra forma de vida. Hemos creado rituales de compra y buscamos la satisfacción espiritual en los productos que compramos. Ahora trabajamos más horas para conseguir pagar aquello que compramos, que en teoría nos da la felicidad, pero se acaba en 1 año, con lo que no dejamos de trabajar y realmente estamos dedicando el tiempo libre a ver la televisión y comprar.

5.       Disposición: Somos conscientes de este punto porque sacamos la basura y, en el mejor de los casos, hasta la reciclamos, pero seamos sinceros, es un paso ínfimo en todo el daño que se hace al planeta con esta producción masiva de productos que nos venden “la felicidad” y en realidad nos la están quitando.

Por favor, dejemos de estar tan influenciados por la sociedad, que nos vende que  somos y valemos lo que tenemos, y empecemos a aprender qué es lo que realmente nos hace felices y a qué debemos dedicar nuestro tiempo. Hemos perdido valores importantes sin darnos cuenta y debemos recuperarlos.

En contraposición al consumismo existe un movimiento muy interesante que se llama Slow Life, que promueve que vivamos despacio, apreciando cada segundo y cada cosa, que no vivamos en función del reloj. No es que quiera deshacer el modelo de sociedad en el que estamos inmersos, pero si desmontar que todas nuestras acciones deban ser economizadas en un mundo dónde lo que más importa es la velocidad y la urgencia. Aunque solo sea en nuestro tiempo libre, desacelerémonos, aprendamos a disfrutar de las cosas otra vez.

Productividad: Por el bien de todos (win-win)

Cada vez somos más los que nos preocupamos por la productividad del trabajo y por la dificultad de conciliar éste con la vida personal. He encontrado un artículo que vuelve a incidir en los problemas de España con el tema de la productividad y he querido ponéroslo para que le echéis un vistazo.

En el artículo se argumenta, entre otros conceptos,  que en España no sabemos marcar objetivos y que ello es una lacra para nuestro sistema laboral, así es imposible que podamos ser un país productivo.  El problema viene de arriba, de las personas que gestionan la empresa y que gestionan a personas. Son estos dirigentes los que deben saber qué esperan de sus empleados y saber si esas personas lo llevan a cabo de manera eficaz y eficiente.

España necesita un cambio cultural laboral (indignante que ayer oyera a Ignacio Fernández Toxo decir que este país no necesita AHORA una reforma laboral). Debemos aprender el valor del trabajo que se saca adelante y no de las horas que estamos disponibles. Esto lo comenta también el artículo cuando explica que actualmente se valora más al empleado que se queda hasta más tarde, que al que mejor cumple sus objetivos. Es increíble que no se considere la conciliación, la felicidad y la eficacia como valores fundamentales de la productividad, pero así es. La sociedad en la que vivimos está avanzando muy lentamente, entre todos debemos dar un empujón a este concepto, ahora, en crisis, más que nunca.

Una vez me comentaron que una gran consultora medía el tiempo que sus empleados pasaban en las empresas, y cuando detectaba que sus empleados superaban las horas que estaban estipuladas para la realización de su trabajo y pasaban demasiado tiempo en la oficina, analizaban las posibles causas en base a dos conceptos:

  • Si tenían un problema personal
  • O si no eran capaces de conseguir el trabajo que se esperaba de ellos en el tiempo en el que se estimaba que se tardaba por realizar

El debate de la productividad, cada día en mayor medida, está en boca de todos, incluso Rajoy y Rubalcaba lo abordaron en su famoso debate preelectoral. Ambos estuvieron de acuerdo en realizar conjuntamente una propuesta para poder conciliar la jornada laboral y la vida familiar. Esperemos que no quede solo en promesas.

La situación actual del país está obligando a las empresas a centrarse en las cosas urgentes pero no en las importantes. Todo empresario debe preocuparse por la productividad de su empresa, y debe analizar las razones y las causas por las que la productividad es mucho menor de lo que podría ser. Éste análisis mejorará la situación de todos. No nos dejemos arrastrar por el pánico económico, y pensemos un poco más allá, ganaremos calidad de vida en todos los sentidos.

Me gustaría compartir con vosotros algunos personajes y conceptos curiosos que se preocupan por la productividad:

  • Michael henric coll: nos habla de un nuevo modelo de organización que evita los clásicos errores de la dirección de las empresas que se están cometiendo actualmente:  “Considero que todo enfoque orientado a manipular al personal para conseguir la mayor rentabilidad inmediata de la empresa demuestra miopía. La filosofía que desemboca en el concepto de organización fractalasume que los intereses del empleador no son opuestos a los de los empleados y que la relación es fundamentalmente sinérgica. Aprovechar y desarrollar esta sinergia es simplemente cosa de planteamiento y de organización. Tanto la empresa, por medio de sus administradores, como los empleados han de convencerse que “yo gano si tú ganas”, y cambiar a un sistema organizativo adecuado”
  • Principio de Dilbert: Como concluye el genial Scott Adams, el dibujante de las tiras de Dilbert, en su libro “El principio de Dilbert” (imprescindible): El modelo productivo perfecto es F5… o “Fuera a las 5”, si los empleados salen pronto tienen tiempo de ser más felices… lo que hace sean mas productivos
  •  Principio de Peter: El principio de Peter cuenta como en las empresas van ascendiendo a las personas competentes hasta que consiguen un puesto de responsabilidad que no pueden asumir. Ascender a las personas válidas hasta que llegan a un puesto donde su competencia deja de ser tal. Es un principio que ha sido comprobado en muchas ocasiones.

Es una crítica a las estructuras muy jerarquizadas donde solo puedes ascender en una dirección, hacia arriba y no siendo seleccionado para ascender hacia donde más te conviene o estás más capacitado, sino hacia donde puedes.

Dejo un video para la reflexión que consta de 4 partes, es de Carlos Kasuga, un japonés que nos habla de la productividad al estilo Japonés. Es director de Jakult, una empresa que ha generado mucha riqueza, y aunque se comenta que él no hace las cosas tal y como las vende, está claro que lo que “vende” (cuenta), se compra.

Continuaremos hablando de este tema por la importancia que tiene y porque  que todos, ahora, debemos reflexionar sobre ello. ¿Qué piensas tú?