Nominaciones al Oscar: Cuestionémoslas

He querido ver dos de las películas nominadas a mejor película y mejor actor, este año coinciden y, la verdad, no hay color, Los descendientes gana por goleada. Para tomar esta decisión, y lo digo por los lectores de este blog, que ya pasamos el centenar y cada vez somos más 🙂  , me baso en mis preferencias que son:

  1. Construcción de personajes
  2. Historia o trama
  3. Novedad

Moneyball

Moneyball es una película que pretende hablar de superación y que lo único que puede vendernos es la interpretación de Brad Pitt, siempre genial eso sí. Consigue tratar un tema deportivo sin largas secuencias en el campo, lo cual le agradecemos quienes no compartimos esa pasión por el beisbol, y cuenta el replanteamiento de estrategia para vencer a un enemigo mucho más poderoso y económicamente más fuerte. La verdad, me da igual. No está mal, pero los personajes, los diálogos y las relaciones entre ellos aburren, no están trabajados, no consigues identificarte con un Brad Pitt cada vez más cerrado e introvertido. Durante toda la película permanece imperturbable,  no se rompe, no llegamos a él. Y tampoco entiendo la nominación a Jonah Hill, el secundario, que no sé si le dan el premio por haber engordado 50 kilos para hacer la película o qué, pero no lo merece. Ni su personaje ni su interpretación llaman la atención. Aguanta el carácter de Billy Beane (Pitt), pero no tiene otro mérito. Sin embargo Madeleine G. Hall (la hija) si consigue llamarnos la atención en una película que carece de sentimientos. Aparece en dos ocasiones y en las dos consigues encariñarte con ella.

Los descendientes

En la contra Los descendientes es una película humana. George Clooney deja su papel de seductor imparable y superior a la raza humana, y se convierte en un mortal  muy atractivo. Nunca en toda su carrera había tenido un papel así, aparece gordito, sin miedo a envejecer, buscándose a sí mismo y adaptándose a la nueva situación en la que se encuentra (el accidente y posterior muerte de su mujer le hace coger las riendas de su vida, para lo que tendrá que mejorar la relación con sus dos hijas). Es un personaje confuso, contradictorio pero profundamente humano. No le hace falta exagerar, todo en él es creíble. Shailene Woodley, la hija mayor, le acompaña durante la trama con una interpretación fresca y juvenil y Amara Miller y Nick Krause (la hija pequeña y el novio de la mayor respectivamente) consiguen sacarnos alguna carcajada convirtiendo este drama en una tragicomedia.

Las dos se dejan ver y consiguen entretenernos pero ninguna es merecedora de las nominaciones que ha obtenido. Moneyball no llega a aburrir pero parece más una película de las tres de la tarde que una película que ha costado 50 millones de dólares. Aunque los personajes, los diálogos y las relaciones de Los descendientes mejoran con mucho a Moneyball, no hay nada novedoso en ella ni nada especialmente destacable. De las películas nominadas que he visto debo decir que “The Help” (Criadas y Señoras) debería llevarse el galardón sin ninguna duda.

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