No lo digo yo pero hoy toca ser feliz

¿Qué tal la semana santa? ¿Os habéis ido de vacaciones? Bueno, os hayáis ido o no, éstas han sido fechas para disfrutar con quien hayáis decidido pasar vuestro tiempo libre.

Os dejo una canción del Mago de Oz, un grupo que me sorprende por su estilo y sus letras (temas de amor, mitología, religión -tanto críticos como de uso metafórico-, fiesta, amistad, etc). En esta ocasión ponemos “Hoy toca ser feliz” y aborda el tema de la ilusión y de creer en uno mismo. Incita a la recuperación después de una caída y a retomar el camino para ser felices. A mí me gusta mucho.

Actualmente el cantante del grupo se fue en octubre del 2011 y la banda informó que descansarán durante este año.

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Impresionante análisis de la diferencia de los sexos y de la sociedad actual (PARTE 2)

El viernes de la semana pasada aconsejaba un video dónde se hablaba de la diferencia de caracteres entre hombres y mujeres. Para aquellos que no hayáis tenido tiempo de escuchar la charla de Pilar Sordo, me gustaría dejaros en el blog las pautas generales de las que hablaba y de las que podemos sacar unas interesantes conclusiones.

En base a un exhaustivo y amplio estudio sobre hombres y mujeres, Pilar llegó a la conclusión de que los hombres “sueltan” y las mujeres “retienen”. Con esto quiere decir que las mujeres estamos diseñadas para guardarlo todo y ellos para tirarlo, olvidarlo y seguir con el siguiente paso (avanzar).

Algunas diferencias:

  • Los hombres trabajan por objetivos y las mujeres disfrutan con los procesos. Ellos disfrutan con la llegada de las cosas, en el caso del sexo la penetración, mientras que para nosotras es más importante el antes y el después.
  • Mientras ellos necesitan sentirse admirados, nosotras necesitamos sentirnos necesarias.
  • Ellos  tienen la cabeza dividida en cajones diferentes y no mezclan unos con otros, nosotras  los tenemos todos mezclados.
  • Ellos son monofocales y nosotras multifocales, lo cual nos permite mantener la atención en varias cosas a la vez.
  • Como ya es bien conocido las mujeres hablamos una media de 27.000 palabras diarias, mientras que los hombres hablan unas 10.000. Lo curioso es que los hombres hablan la mayor parte de sus palabras para las personas que les proporcionan el dinero, es decir, en el trabajo, porque ellos no solucionan sus problemas hablando, sino que, si los cuentan, lo hacen cuando ya han solucionado el problema ellos mismos. Nosotras, sin embargo, tenemos la necesidad de contar nuestros problemas ya que los solucionamos mientras los contamos. No queremos que nos aporten la solución al problema, simplemente queremos hablarlo.
  • Ellos están “diseñados” para ser seres visuales, mientras que nosotras somos sensitivas. Es por esta cualidad por la que se habla de la intuición femenina. Las mujeres están acostumbradas a prestar atención a los gestos, a las manos, a lo que escuchan, etc. lo que aumenta su capacidad de percepción.
  • Los hombres internalizan la felicidad cuando cumplen sus objetivos y las mujeres la externalizan. La sienten cuando los demás son felices con ellas.
  • Las mujeres no saben cómo pedir lo que necesitan. Quieren que el hombre lo adivine y muchas veces ni nosotras sabemos lo que queremos.

Pilar cuenta multitud de ejemplos clarificadores para entender los argumentos que sustentan las afirmaciones superiores. Uno de los que contaba era que el hombre podía dormirse escuchando a la mujer llorar a su lado. Nosotras nos quedamos fascinadas por la falta de empatía, pero en realidad su estructura mental llega al siguiente razonamiento: Ahora no voy a solucionar el problema, mañana me tengo que levantar temprano para la reunión.

Con este estudio lo que Pilar pretende es conseguir que las parejas lleguen a entenderse. Ya lo han intentado libros como Los hombres son de Venus y las mujeres de Marte de John Gray, pero Pilar intenta concretar un poco más qué tipo de esfuerzos son los que nos van a funcionar.

Por ello, Pilar aconseja  al hombre creer que la mujer no es nunca algo suyo sino algo por conquistar, algo que no ha ganado, sino que está ganando. Dice que cuando los hombres creen que la mujer es objetivo cumplido, dejan de hacer todas las cosas por las que la mujer se enamoró de ellos, mientras que si considera que es un objetivo por conquistar podrá seguir manteniéndola enamorada toda la vida.

Un punto muy interesante del que se habla es que las  mujeres tienen definido cómo deberían ser las personas y luchan por esa perfección. Siempre, las personas reales (maridos, hijos, amigas, etc) pierden con respecto a lo que nuestra imaginación considera que debieran ser (es lo que llama Pilar “pensamiento mágico”), por lo que nos perdemos gran parte de felicidad al ver lo que les falta y no lo que tienen.

En la segunda parte de la charla habla de una nueva generación de mujeres que están dando la vuelta a estos conceptos de antes. Habla de una mujer autosuficiente que está adquiriendo el carácter del hombre. Procuran no hablar, no contar sus problemas, adquieren un roll protagonista y activo en el sexo, buscan la independencia, ya no hablan de familia, etc. Según la psicóloga esto ha pasado porque la mujer se ha pasado toda la vida quejándose de ser mujer y las jovencitas ya no quieren parecerse a sus madres, pero ella cree que esto no es natural ni bueno.

Dedica largo rato a hablar de la familia y de cómo se está desestructurando por momentos. Ya no se dedican tiempos para estar en familia, los aparatos electrónicos han conseguido crear el silencio en las casas, ya no se canta, no se juega, los espacios comunes cada vez son menos. En la actualidad hay una fiebre tremenda con que los niños deben estar todo el tiempo entretenidos, ¿pero quién no se ha aburrido de pequeño? Eso es bueno, comenta, fomenta la imaginación y crea herramientas para luchar contra el futuro, motiva la mente y nos prepara para lo que está por venir. No tenemos que hacer la vida de los niños más fácil, no debemos protegerles de otros niños, ni de profesores, debemos enseñarles a afrontar lo bueno o lo malo que hayan hecho.  Dejar a nuestros hijos que hagan siempre lo que quieren les convierte en seres vanidosos, superficiales, engreídos y poco empáticos con el sufrimiento ajeno, se centran en lo que ellos quieren conseguir.

Ahora los jóvenes somos soberbios porque con 30 años tenemos lo que nuestros padres habían conseguido a los 60, pero cuando a los 40 vemos que estamos solos y no tenemos con quien disfrutarlo, volveremos a valorar la figura y la labor que hicieron los padres.

Concluye la presentación aconsejando lo siguiente:

  • A las mujeres nos dice que dejemos de quejarnos, lo hacemos continuamente, y que empecemos a apreciar lo que tenemos. La mujer tiene que comprender que tiene una fuerza increíble y su energía es fundamental en el hogar, que sin ella no funciona igual. Y eso, en lugar de ser malo, es un privilegio, porque las mujeres son vida, la dan y la hacen funcionar.
  • El hombre debe comprender que tiene que hablar para retener a esas mujeres. Debe guardarse para casa al menos 3000 de esas 10000 palabras porque la mujer lo necesita y, además, cada vez se muestra más intolerante. Tienen que aprender a demostrar sus sentimientos, a decirlos.

Comenta muchas otras cosas y, sobre todo, clarifica cada uno de los puntos con divertidos ejemplos que todos comprendemos enseguida. Pese al resumen, sigo aconsejando ver la charla, aparte de divertida, es deliciosa y necesaria.

Así que si, parece que los psicólogos y analistas siguen apostando porque ser feliz es una elección y aprender cómo conseguirlo se convierte en una opción.

Por una sociedad con el valor del esfuerzo y la responsabilidad

Nací en una familia en la que ninguno de estos dos valores se apreciaba demasiado. En mi casa era importante ser bueno, generoso, alegre, divertido, tener buen carácter, educación y gran habilidad para pasar desapercibido si es que estabas metido en apuros. No te pedían mucho más. Es fácil explicar estos valores en una familia de 8 hermanos, como es la mía y que, como en todas, ha marcado el carácter de todos y cada uno de sus miembros. Pero creo que éste problema se ha dado en muchas familias y en la sociedad en general durante unos años. La sociedad del bienestar nos ha alejado de estos valores haciéndonos creer que podemos conseguir las cosas sin esfuerzo y que debemos disfrutarlas al máximo (hedonismo).

El paso de los años, así como las circunstancias en las que estamos inmersos, nos hace replantearnos qué cosas son las importantes y qué cosas son las que debemos hacer para tener una vida feliz y plena. Es muy probable que el esfuerzo y la responsabilidad sean conceptos que ya no estén de moda, se usaron hasta la saciedad a mediados del siglo pasado, pero han perdido actualidad e interés. Sin embargo son los conceptos que últimamente tienen toda mi atención y todo mi esfuerzo porque creo que van a ser los conceptos principales de la próxima década. Ya se ha acabado la bonanza, ahora tenemos que empezar a preocuparnos y ocuparnos de las cosas importantes.

Pienso que hay una generación enorme de Peter Pans (hombres y mujeres) en nuestra sociedad. Personas que no quieren crecer, que quieren seguir con la vida tal y como la conocen disfrutando de todos los bienes materiales que puedan tener y de una aparente vida idílica. ¿Por qué tenerle miedo a un cambio que nos va a aportar tanto? Estoy completamente de acuerdo con quienes dicen que esto es también una crisis de valores y nos va a costar mucho esfuerzo recuperar los que hemos perdido, pero está claro que merecerá la pena. Ahora oigo mucho que nuestros hijos no vivirán mejor que nosotros, ¿pero mejor en qué?, ¿realmente la gente que dice eso se está refiriendo a tener ropa, casas, móviles y coches? Yo creo que quedan muy buenos tiempos por llegar y seguramente se valorarán otras cosas (E.Punset en su libro El optimismo asegura que cualquier tiempo pasado fue peor, y no diré lo mismo por cobarde y porque nunca se sabe pero, en mi opinión, es muy probable).

Por todo ello es muy importante que nos preguntemos cómo podemos hacer responsables a nuestros hijos ya que no creo que sea una tarea fácil. Desde luego no se consigue diciendo frases como “aún es pequeño”, porque no se puede esperar que la responsabilidad aparezca con la edad sin que hagamos nada. Para exigir responsabilidad hay que tener en cuenta 3 factores:

  • La edad.
  • El desarrollo evolutivo del niño.
  • Las capacidades de nuestro hijo.

Para educar en la responsabilidad es importante que los niños se hagan responsables de sus cosas de pequeños (sin recordárselas si se les olvidan y castigándoles si así es). Es necesario que aprendan a tomar sus propias decisiones responsabilizándose de las consecuencias y ayudarles a reconocer y aceptar sus errores para así poder repararlos. Habría que marcar unas normas (pocas y claras) para que sepan a qué atenerse, pero lo más importante de todo es dar ejemplo.

Desde luego no se consigue que sean responsables si les sobreprotegemos (menospreciando sus capacidades), les exigimos demasiado (incitándoles a tener miedo y dudas de sí mismos si no cumplen nuestras expectativas), o haciendo por ellos cosas solo por el hecho de conseguir su cariño o porque nos resulta más fácil.

En cuanto al esfuerzo es el valor fundamental para conseguir nuestras metas y superar los obstáculos de la vida. Hacer lo que nos apetece pocas veces nos llevará a conseguir lo que buscamos. Tenemos que proporcionar herramientas a los hijos para enfrentarse con la vida, y el esfuerzo es una herramienta poderosa que siempre merece la pena. Algunos ejemplos para inculcar a nuestros hijos en el esfuerzo podrían ser levantarse temprano, realizar algún deporte, comer lo que menos nos gusta o realizar tareas en casa. Es importante que sepan que las cosas que se empieza hay que terminarlas y que no se deben hacer chapuzas.

Hagamos lo posible porque las futuras generaciones sean mejores y estén más preparados que nosotros. Aprovechemos esta crisis para reflexionar sobre lo que falla en la sociedad y saber transmitir valores que sirvan para aportar una mayor felicidad.

Responsabilicémonos de lo que es la sociedad y empecemos a esforzarnos por construir lo que queremos que sea.

Os dejo un vídeo de la televisión para padres dónde nos enseña a conseguir que nuestros hijos aprendan el valor del esfuerzo.

Bibliografía: http://www.efamoratalaz.com/recursos/Esfuerzo.ppt

Hagamos algo para evitar que el consumo acabe con el planeta y con nosotros mismos

Ahora que han pasado  las famosas y, a veces, temidas navidades y acabamos con la cuesta de enero, reflexionemos un poco sobre el consumo de la sociedad.

No solo quiero reflexionar sobre si compramos demasiado o si valoramos lo que tenemos, sino sobre lo que nos perdemos al no hacerlo.

De pequeña recuerdo abrir los reyes con muchísima ilusión, y ahora casi es un momento triste ver cómo los niños abren un juguete tras otro despreciándolos prácticamente desde el primer momento.  Pero ¿cuánta inversión en tiempo y dinero se desperdicia con cada uno de ellos? (tiempo y dinero que podría haber sido invertido en estar juntos y hacer alguna actividad común)  y encima ¿sirve para algo? ¿les hace más felices? Pero esto lo vemos todos y como no queremos que nuestro hij@ no tenga lo que tienen otros niños nos dejamos llevar por una dinámica con la que no estamos de acuerdo.

Aprovechemos que hay crisis para acabar con algo que no hace feliz a nadie y que convierte nuestra rutina en una rueda de insatisfacciones. Trabajamos para consumir y consumimos sin saciedad el tiempo que nos queda libre, que desgraciadamente cada vez es menor porque queremos algo nuevo o más caro. El consumismo nos ha consumido.

En este video nos explica el ciclo necesario para satisfacer el consumismo. Nos hace ver que es una planificación de los poderosos y que todo está rigurosamente pensado. En realidad es triste saber que no somos nosotros los que elegimos consumir o no, sino que somos meras marionetas de quien decide cómo funciona el sistema. La cadena que nos muestra es la siguiente:

  1. Explotación: 

Estamos agotando los recursos del planeta y no nos damos cuenta. Realmente en unos años nos habremos cargado gran parte del planeta y aunque todos los sabemos, casi nadie hace nada para paliar este daño. El otro día estaba en la M-40 dirección sur y desde ahí ya podía ver la inmensa nube tóxica que se sitúa sobre Madrid. Me pregunto si no la vemos o no queremos verla. En países como China hay una nube tóxica que impide ver el cielo y muchos ciudadanos usan máscaras en su día a día para protegerse de la contaminación, hagamos algo para no llegar a eso.

  • En tres décadas hemos gastado un tercio de los recursos del planeta.
  • EEUU tiene el 5% de la población mundial y consume el 30% de los recursos
  • En el Amazonas perdemos 2000 árboles por minuto

¿Hasta dónde vamos a llegar?

  1. Producción:  Desconocemos la cantidad de tóxicos que se utilizan para la realización de los productos, pero realmente no somos conscientes de que vivimos con ellos a diario. Por ejemplo muchos productos están hechos de un material ignífugo tremendamente tóxico, pero como de eso no nos informan, seguimos viviendo “felices” con sustancias que convierten la leche materna en casi el más tóxico de los productos. Aun así sigue siendo mucho mejor para el bebé amamantar, así que no estoy promoviendo lo contrario, sino simplemente ver que como no hagamos algo seguiremos viviendo en un mundo cada vez más intoxicado.
  2. Distribución: Se busca mantener los precios bajísimos para fomentar el consumo. Ello lleva irremediablemente a la explotación de recursos y personas. ¿Tampoco lo vemos?
  3. Consumo: Se nos ha vendido que valemos somos lo que consumimos. Cuánto más nuevas y valiosas sean nuestras posesiones más valor tendremos como personas. Para que esto salga rentable se han inventado dos conceptos que consiguen potenciar el consumismo:
  • Obsolescencia programada: Diseñan las cosas para que su vida útil sea ínfima y así tengamos que cambiarlo de nuevo en poco tiempo. Arreglar las cosas cuesta “más” que comprar otras nuevas.
  • Obsolescencia percibida: Cambian la apariencia de las cosas para que tu valor como persona sea visible y “percibible” por los demás. (véase el ejemplo de la moda en la que el grosor del tacón de los zapatos varía todos los años)

Han conseguido que hagamos del consumo nuestra forma de vida. Hemos creado rituales de compra y buscamos la satisfacción espiritual en los productos que compramos. Ahora trabajamos más horas para conseguir pagar aquello que compramos, que en teoría nos da la felicidad, pero se acaba en 1 año, con lo que no dejamos de trabajar y realmente estamos dedicando el tiempo libre a ver la televisión y comprar.

5.       Disposición: Somos conscientes de este punto porque sacamos la basura y, en el mejor de los casos, hasta la reciclamos, pero seamos sinceros, es un paso ínfimo en todo el daño que se hace al planeta con esta producción masiva de productos que nos venden “la felicidad” y en realidad nos la están quitando.

Por favor, dejemos de estar tan influenciados por la sociedad, que nos vende que  somos y valemos lo que tenemos, y empecemos a aprender qué es lo que realmente nos hace felices y a qué debemos dedicar nuestro tiempo. Hemos perdido valores importantes sin darnos cuenta y debemos recuperarlos.

En contraposición al consumismo existe un movimiento muy interesante que se llama Slow Life, que promueve que vivamos despacio, apreciando cada segundo y cada cosa, que no vivamos en función del reloj. No es que quiera deshacer el modelo de sociedad en el que estamos inmersos, pero si desmontar que todas nuestras acciones deban ser economizadas en un mundo dónde lo que más importa es la velocidad y la urgencia. Aunque solo sea en nuestro tiempo libre, desacelerémonos, aprendamos a disfrutar de las cosas otra vez.

La mejor educación para nuestros hijos

Estoy realmente interesada en el tema de la educación. Es un pensamiento común lo erradas que están las políticas educativas de muchos países, España en concreto, y me gustaría trasladaros un tema que me interesa, me inquieta y me gustaría que os plantearais.

La educación tradicional se rige por un modelo único de aprendizaje o disciplina escolar en el que  el alumno debe adaptarse a la escuela y a la forma en la que los profesores  tienen de enseñar. Realmente nunca se ha puesto en entredicho tal enseñanza, sí el contenido, pero no la forma en la que se enseña. Es precisamente esto lo que me gustaría tratar en este artículo.

La enseñanza tradicional, de la que he sido objeto, creo que sirve para formar las estructuras lógicas del cerebro pero no para el aprendizaje. En mi pasado he aprendido de manera desordenada y desmotivada, y no consigo recordar una enorme parte de los conocimientos adquiridos. No me atrevo a dar una cifra, pero el porcentaje sería escalofriante. El que el aprendizaje sea tan impersonal y tan poco “vivencial”, creo que es negativo y fomenta el olvido.

En occidente se intenta motivar estimulando con  las notas, la puntuación y otros aspectos similares que tengan influencia directa con el comportamiento del niño. Me gusta y veo muchas cosas positivas en este modelo conductista, pero, simplemente, creo que no funciona como debiera. Aunque no es el motivo del artículo, me gustaría apuntar que uno de las grandes barreras con las que se encuentra nuestro modelo tradicional de enseñanza, es con la pérdida de confianza de los padres hacia los profesores, lo que implica una falta de respeto del niño hacia los educadores. Ello merma la eficacia conductista del modelo y hace fracasar la educación, tal y como siempre nos la hemos planteado.  Creo que los padres de hoy debemos dar a los profesores la importancia que tenían antes y colaborar juntos para conseguir verdaderos efectos sobre los valores y la estructura mental del niño. Seguir con la actitud defensora de nuestro hijo en detrimento de la imagen del profesorado, solo sirve para dañar la imagen que nuestro hijo tiene de los demás y promover un carácter reaccionista en el que el empoderamiento de su persona le haga creer mucho más y mejor que el resto.

Existen varios modelos de aprendizaje:

Modelo conductista: El aprendizaje se fundamenta en la conducta del niño y busca un cambio en esta. En algunos casos el aprendizaje es, básicamente, experimental donde la observación niño-objeto se convierte en algo fundamental. Con este modelo ha sido posible tratar una gan variedad de problemas con unos índices de eficacia razonablemente altos.

Modelo Constructivista: Se basa en un aprendizaje básicamente experimental en el que no te cuentan lo que ocurre sino que lo pruebas tú mismo. Fomenta un aprendizaje constructivo en el que el niño aprende sobre los conocimientos que ya ha adquirido.

Teoría de Piaget: El aprendizaje en la teoría de Jean Piaget es el producto de los esfuerzos del niño por comprender y actuar en su mundo. Piaget dice que tenemos una capacidad innata de adaptación al medio (lo observa en un feto que ya es capaz de chuparse el dedo. Dice que ahí empieza su pensamiento cognitivo). La asimilación de las nuevas experiencas produce la acomodación del conocer.

Modelo Sudbury:  Cree que el aprendizaje es un proceso que tú haces, no un proceso que se hace a ti. Cree que se puede aprender sin la intervención de un profesor. El profesor únicamente es un consejero que está cuando se le solicita. Hay,  muchas escuelas que siguen ya este método. No incitan al  aprendizaje, esperan a que los niños quieran adquirir el conocimiento particular (leer, escribir, matemáticas, etc) para empezar a enseñarlo. Dicen que las ganas de querer aprender les motiva mucho más que cualquier otra cosa. Lo curioso de este tipo de aprendizaje es que existen escuelas desde hace un par de décadas y todavía no se ha detectado ningún caso de dislexia (se habla que el  20% de los niños son disléxicos). Desde luego es un dato que nos da que pensar.

De todos estos métodos creo que habría que hacer un mezcla entre la teoría conductista de nuestro modelo tradicional, con la libertad del método Sudbury (aunque lo encuentro más una utopía que una realidad, pero desde luego es inquietante) y el modeloconstructivista en el que aprendes por experiencias. Realmente sí creo que las experiencias dan un aprendizaje más arraigado y profundo y me encantaría que todo lo que pudiese aprenderse de esta manera, asi fuese, ya que recordar es más simple y duradero. Trabajé en una empresa en la que el logotipo de la misma era complicado de ver. Las letras eran el nombre de la empresa pero estaban escritas coloreadas sobre la parte que no suele tener contenido de las letras. El proceso por el que descubrías el nombre era una experiencia sensorial que conseguían que nunca más volvieses a olvidarlo y que la lectura del nombre implicase algo más. Un proceso subconsciente muy estudiado y eficaz.

También sería interesante ver de qué manera se pueden tener en cuenta, no solo las aptitudes intelectuales, si no también las aptitudes personales y sociales. De ello versa la teoría de Goleman. La teoría de Goleman cree que, igual que la teoría conductivista crea cambios en la conducta, el aprendizaje emocional implica cambios en las reacciones fisiológicas y en las conductas relacionadas con las emociones del niño.

Es decir, no solo debemos cambiar el contenido de la educación actual, que son los niños del mañana, sino también la forma en la que tenemos de enseñar esos conocimientos. Debemos buscar la manera, con los avances científicos que se están produciendo, de poder personalizar un poco más el aprendizaje, hacerlo más entretenido, más duradero y más eficaz. El fracaso escolar de niños con dislexia, hiperactivos y con algún tipo de característica que no encaje con las normas de la disciplina escolar, debe tener cabida en un sistema educativo más estudiado. Se ha descubierto que las madres que sufran estrés durante el embarazo consiguen aumentar enormemente las posibilidades de concebir un niño hiperactivo. El estrés es otro tema con el que hay que acabar, pero mientras tanto, debemos cuidar de esos niños que son diferentes y que necesitan un mayor nivel de personalización para poder llevar una vida plena y feliz.

Me gustaría dejaros un video muy interesante titulado “pensando en los demás” en el que se observa como Toshiro Kamamori, un profesor de Japón enseña una educación basada en los valores. Que conste que con este video no estoy haciendo apología de la educación de oriente, que creo muy exigente y poco satisfactoria, aunque debemos aprender de su disciplina y rigor sin caer en la esclavitud del niño.

El video hace hincapié en una educación que busca la felicidad de los estudiantes, es más espiritual que la acostumbrada en occidente. Durante el año Toshiro Kamamori intenta potenciar la relación entre los niños para crear vínculos, intenta que expresen sus emociones para sanearlas, y , sobre todo, potencia un sentimiento general basado en que hacer el bien a los demás es lo que genera la felicidad.