BASTA YA DE POLÍTICA EN FACEBOOK

ImagenFacebook, por definición, es una red social, una plataforma para relacionarse. Eso pensaba yo cuando me apunté, pero cada día me voy convenciendo de que para algunas personas es una tapadera :). Para ciertas personas es, en su mayoría, una herramienta política donde desarrollar mítines y reflejar ideologías. Sinceramente, nunca me gustó pero ha llegado el momento en el que me crispa tanto que YO TAMBIÉN quiero dar mi opinión sobre este asunto.

Animo a estas personas a que creen una red social política para expresarse

Creo firmemente en la libertad de expresión y en la libertad de opinión, pero ¿no creéis que hay temas que son muy personales? Siempre se ha dicho que de política, religión y fútbol, es mejor no hablar con amigos que no opinen igual que tú y, por supuesto, son temas vetados totalmente en reuniones de trabajo. ¿Cuál es el objetivo de expresar estas ideas en facebook? ¿convencer? ¿necesidad de contar tu manera de pensar? ¿conseguir que la gente te siga o conseguir que la gente haga lo que haces tú? Lo que quiero decir es que si tanta necesidad tiene la gente de expresar sus ideas políticas, ¿por qué no se crea una plataforma donde puedan hacerlo libremente, y el resto, libremente también, elijamos si deseamos o no oírlo?. Personalmente sigo la política, es obligatorio siempre y ahora especialmente, pero, sinceramente, la veo tan corrupta y tan oscura que como solo consigue ponerme de mal humor, la sigo de lejos. No quiero oírla en facebook, y menos teñida de opiniones y  de radicalismos.

Sin gran esperanza hacia el cambio, informo a los fanáticos políticos que, aunque está comprobado que facebook tiene un  importante efecto sobre la coordinación de los movimientos de protesta, no se consigue que creen cambios en las conductas e ideologías.  Al menos así se desprende del estudio 2.736 del CIS sobre internet y política (en España) que coincide con otras fuentes (como el Instituto Nacional de Estadística) según se publican en lavanguardia.com.

Concluyendo, somos muchos los que estamos cansados de recibir propaganda política en facebook (1 de cada 5 usuarios de facebook elimina amigos por razones políticas), y con esto os animo, empujo y suplico, a que estos mensajes los realicéis en una red social política, que por cierto, no he encontrado, y para la que os deseo el mayor de los éxitos.

¿Por qué teniendo mucho más dinero somos igual o menos felices que hace 50 años?

Felicidad Interior Bruta (Fuente NEF (New Economics Foundation))

 Ahora tenemos “una calidad de vida” muy superior a la que se tenía hace 50 años pero nuestra felicidad no aumenta, e incluso en algunos países disminuye ¿por qué?. Es evidente que la sociedad actual está errando en transmitir los mensajes y valores que conseguirán hacernos felices y es nuestro deber que esto cambie, por nosotros en primer lugar y por los que vengan.

La psicología ha estado siempre preocupada por los sentimientos y problemas negativos (depresión,  enfermedades mentales,  etc) y no se ha centrado en explorar qué ocurre con los positivos (la felicidad, la alegría, la plenitud). Parece que es ahora cuando se están dando cuenta de que es realmente importante analizar estos últimos para prevenir los primeros. Y no sólo eso, es importante analizarlos para conseguir que la sociedad sepa lo que tiene que hacer para ser feliz, algo de lo que ya se habla mucho de manera general porque se empieza a valorar pero que nadie parece concretar.

Hoy se sabe que la felicidad no se rige por los logros personales ni por el dinero, ni siquiera se rige por la salud. Psicólogos como For Days, que vienen estudiando desde hace 10 años los sentimientos positivos, concluyen que la felicidad se puede medir por 3 parámetros:

  • Tener una personalidad sana (es un concepto más complejo de lo que parece y que aglutina muchos otros, pero creo que todos podemos entender a qué se refiere)
  • Tener unas buenas relaciones interpersonales
  • Tener una actividad de ocio o de trabajo que realmente te guste hacer

Curioso ¿verdad?. Viendo estos tres sencillos conceptos podemos darnos cuenta en seguida qué es lo que tenemos que trabajar y mejorar en nuestras vidas.

La felicidad viene midiéndose desde hace 50 años (en algunos países como EEUU, noruega o Alemania) y 30 años (en España y otros). Los alarmantes resultados son los que han llevado a los psicólogos a preguntarse qué es lo que estamos haciendo mal para que la sociedad no consiga ser más feliz con el paso de los años. Uno de los principales parámetros para medir la felicidad es el nivel de confianza y es curioso saber que en Noruega la confianza se sitúa en un 60%, frente a un 6% en Brasil (impresionante diferencia), y que la confianza de EEUU ha disminuido casi un 50% en 50 años (de un 63% a un 32%). En Europa los niveles de confianza se mantienen estables, pero dado que el bienestar ha aumentado considerablemente es urgente estudiar qué debemos hacer para que esto cambie. Hay que tener en cuenta que en 150 años la esperanza de vida se ha triplicado, por lo que ahora tenemos muchos más años para analizar esos errores y una vida mucho más larga que nos permitirá disfrutar de la plenitud a la que las conclusiones de esos análisis nos lleven.

Me gustaría plasmar lo que para mí ha sido una frase reveladora:

“Necesitamos una sociedad que se aleje de la creencia de que hay que ser el mejor o el que más éxito tenga. Necesitamos crear una sociedad en la que las personas se sientan felices y plenas colaborando con el bienestar común” (Richard Layard)

Ahora los padres se esfuerzan en conseguir que sus hijos sean los que más conocimientos tienen, los número 1 de la clase, o los mejores en aquello que decidan emprender, pero no se plantean que sus hijos no conseguirán la felicidad por conseguirlo, serían mucho más felices si aprendiesen que tienen que adquirir conocimientos para contribuir al bienestar común, que eso es lo que les llenará y les hará felices.

Desde hace unos años, siendo pioneros EEUU, se está promoviendo una corriente de extremo individualismo que busca sacar lo máximo de nosotros. Ésta corriente va en contra de la sociedad y del propio individuo porque somos individuos sociales y la sociabilidad nos hace felices (si buscamos solo nuestro propio bien, muchas veces va en contra del bien común o el bien del otro. Así, por ejemplo, encontramos esa agresividad laboral en la que se percibe una excesiva competitividad). Un reciente estudio revelaba que en Bangladesh, una de las zonas más pobres del planeta, el 79% de la población decía sentirse feliz (de los que el 38% decían que se consideraban muy felices), asegurando que la principal fuente de su felicidad se encontraba en los lazos afectivos que mantenían.

Concluyendo este post, me gustaría decir que debemos reflexionar sobre por qué conseguimos mejorar el bienestar y la calidad de vida y no la felicidad, que es mucho más importante. Debemos saber que no solo es una tarea individual plantearnos estas cuestiones sino una labor que debemos exigir al gobierno, que puede tomar innumerables medidas al respecto, desde la doctrina y la educación, a la ejecución de acciones concretas. Por ejemplo, dado que está analizado y estudiado que lo que más nos gratifica son las relaciones interpersonales y pasar tiempo con nuestra familia y amigos, el gobierno debería flexibilizar los horarios de los trabajos y tomar medidas para garantizar a los ciudadanos una buena conciliación de la vida profesional y personal.

La felicidad debería plantearse como un objetivo político midiéndose la FIB (Felicidad Interior Bruta) de cada país.

Por una sociedad con el valor del esfuerzo y la responsabilidad

Nací en una familia en la que ninguno de estos dos valores se apreciaba demasiado. En mi casa era importante ser bueno, generoso, alegre, divertido, tener buen carácter, educación y gran habilidad para pasar desapercibido si es que estabas metido en apuros. No te pedían mucho más. Es fácil explicar estos valores en una familia de 8 hermanos, como es la mía y que, como en todas, ha marcado el carácter de todos y cada uno de sus miembros. Pero creo que éste problema se ha dado en muchas familias y en la sociedad en general durante unos años. La sociedad del bienestar nos ha alejado de estos valores haciéndonos creer que podemos conseguir las cosas sin esfuerzo y que debemos disfrutarlas al máximo (hedonismo).

El paso de los años, así como las circunstancias en las que estamos inmersos, nos hace replantearnos qué cosas son las importantes y qué cosas son las que debemos hacer para tener una vida feliz y plena. Es muy probable que el esfuerzo y la responsabilidad sean conceptos que ya no estén de moda, se usaron hasta la saciedad a mediados del siglo pasado, pero han perdido actualidad e interés. Sin embargo son los conceptos que últimamente tienen toda mi atención y todo mi esfuerzo porque creo que van a ser los conceptos principales de la próxima década. Ya se ha acabado la bonanza, ahora tenemos que empezar a preocuparnos y ocuparnos de las cosas importantes.

Pienso que hay una generación enorme de Peter Pans (hombres y mujeres) en nuestra sociedad. Personas que no quieren crecer, que quieren seguir con la vida tal y como la conocen disfrutando de todos los bienes materiales que puedan tener y de una aparente vida idílica. ¿Por qué tenerle miedo a un cambio que nos va a aportar tanto? Estoy completamente de acuerdo con quienes dicen que esto es también una crisis de valores y nos va a costar mucho esfuerzo recuperar los que hemos perdido, pero está claro que merecerá la pena. Ahora oigo mucho que nuestros hijos no vivirán mejor que nosotros, ¿pero mejor en qué?, ¿realmente la gente que dice eso se está refiriendo a tener ropa, casas, móviles y coches? Yo creo que quedan muy buenos tiempos por llegar y seguramente se valorarán otras cosas (E.Punset en su libro El optimismo asegura que cualquier tiempo pasado fue peor, y no diré lo mismo por cobarde y porque nunca se sabe pero, en mi opinión, es muy probable).

Por todo ello es muy importante que nos preguntemos cómo podemos hacer responsables a nuestros hijos ya que no creo que sea una tarea fácil. Desde luego no se consigue diciendo frases como “aún es pequeño”, porque no se puede esperar que la responsabilidad aparezca con la edad sin que hagamos nada. Para exigir responsabilidad hay que tener en cuenta 3 factores:

  • La edad.
  • El desarrollo evolutivo del niño.
  • Las capacidades de nuestro hijo.

Para educar en la responsabilidad es importante que los niños se hagan responsables de sus cosas de pequeños (sin recordárselas si se les olvidan y castigándoles si así es). Es necesario que aprendan a tomar sus propias decisiones responsabilizándose de las consecuencias y ayudarles a reconocer y aceptar sus errores para así poder repararlos. Habría que marcar unas normas (pocas y claras) para que sepan a qué atenerse, pero lo más importante de todo es dar ejemplo.

Desde luego no se consigue que sean responsables si les sobreprotegemos (menospreciando sus capacidades), les exigimos demasiado (incitándoles a tener miedo y dudas de sí mismos si no cumplen nuestras expectativas), o haciendo por ellos cosas solo por el hecho de conseguir su cariño o porque nos resulta más fácil.

En cuanto al esfuerzo es el valor fundamental para conseguir nuestras metas y superar los obstáculos de la vida. Hacer lo que nos apetece pocas veces nos llevará a conseguir lo que buscamos. Tenemos que proporcionar herramientas a los hijos para enfrentarse con la vida, y el esfuerzo es una herramienta poderosa que siempre merece la pena. Algunos ejemplos para inculcar a nuestros hijos en el esfuerzo podrían ser levantarse temprano, realizar algún deporte, comer lo que menos nos gusta o realizar tareas en casa. Es importante que sepan que las cosas que se empieza hay que terminarlas y que no se deben hacer chapuzas.

Hagamos lo posible porque las futuras generaciones sean mejores y estén más preparados que nosotros. Aprovechemos esta crisis para reflexionar sobre lo que falla en la sociedad y saber transmitir valores que sirvan para aportar una mayor felicidad.

Responsabilicémonos de lo que es la sociedad y empecemos a esforzarnos por construir lo que queremos que sea.

Os dejo un vídeo de la televisión para padres dónde nos enseña a conseguir que nuestros hijos aprendan el valor del esfuerzo.

Bibliografía: http://www.efamoratalaz.com/recursos/Esfuerzo.ppt

No te imaginas la felicidad que te aportaría conocerte a ti mismo

¿Conocéis a alguien que diga que no se conoce a sí mismo? Es complicado oír a alguien decirlo, ¿verdad?.  Todos creemos conocernos diciendo frases como “soy soberbio, soy humilde, o alegre, o servicial, o sociable, tengo mal o buen carácter, etc.” pero la realidad es que eso es solo lo que queremos pensar de nosotros mismos. Lo normal es que nos hayamos creado una imagen de nosotros  con la que nos sentimos más a menos a gusto y con la que nos sentimos capaces de enfrentarnos al mundo, pero la realidad, es que conocerse es un camino mucho más largo, difícil, incluso doloroso, pero, por lo que dicen, sumamente satisfactorio.

La imagen que nos forjamos de nosotros mismos viene de nuestras vivencias, de nuestras experiencias, de lo que nos han dicho que somos y de lo que nos han dejado ser. A veces, elegimos un camino en la vida equivocado porque no nos conocemos. Dejamos de hacer lo que realmente queremos, porque no sabemos qué es. Dejamos de aportar al mundo grandes habilidades que poseemos, porque no sabemos que las tenemos.

Una creencia popular es que lo logros en la vida conforman la autoestima y no es cierto. La autoestima hace referencia a la felicidad. Algunos creen que los buenos resultados generan autoestima, pero no se plantean la posibilidad de que la buena autoestima genere esos resultados.

Existen personas que se sobrevaloran y reciben menos amor de los demás del que creen merecer, y existen personas que se infravaloran que reciben mayor amor de los demás del que esperan recibir. Aunque el segundo caso es “menos grave”, psicopatológicamente hablando, tenemos que esforzarnos por conocernos y conseguir valorar lo bueno que tenemos y aceptar nuestros defectos.

En la relación conyugal la autoestima es un papel fundamental. Para darse a los demás hay que poseerse (quererse, conocerse). Solo así podrás dar lo mejor de ti mismo. Conociéndote y aceptándote serás capaz de conocer y aceptar al otro, de amar y ser amado.

Para conocerse a uno mismo hay que trabajar sobre:

  • Escuchar nuestras verdaderas necesidades y deseos
  • Ante una caída de la vida, enfrentarse a ella con sinceridad, optimismo y serenidad. Ocultar los sentimientos en momentos así, solo sirve para incrementar el conflicto.
  • Pararse a pensar sobre el por qué de nuestros actos, sobre qué hemos sentido y sobre qué se esconde detrás de ello.
  • Conocer nuestro cuerpo, que suele acusar los problemas antes que la mente.
  • Igual que hay que conocer las debilidades para saber enfrentarnos a los problemas, debemos conocer bien nuestras virtudes para potenciarlas día a día. Escríbelas y léelas a diario.
  • Para conocerse a uno mismo es fundamental escuchar a los demás.

Os dejo con unos videos realmente interesantes de Aquilino Polaino-Lorente (con el que muchas veces discrepo)  que versan, no solo sobre la necesidad de conocerse para mejorar y hallar la felicidad, sino de la obligación que tienen los padres de ayudar a sus hijos a conocerse para que encuentren su plenitud y su camino en la vida.

Hagamos algo para evitar que el consumo acabe con el planeta y con nosotros mismos

Ahora que han pasado  las famosas y, a veces, temidas navidades y acabamos con la cuesta de enero, reflexionemos un poco sobre el consumo de la sociedad.

No solo quiero reflexionar sobre si compramos demasiado o si valoramos lo que tenemos, sino sobre lo que nos perdemos al no hacerlo.

De pequeña recuerdo abrir los reyes con muchísima ilusión, y ahora casi es un momento triste ver cómo los niños abren un juguete tras otro despreciándolos prácticamente desde el primer momento.  Pero ¿cuánta inversión en tiempo y dinero se desperdicia con cada uno de ellos? (tiempo y dinero que podría haber sido invertido en estar juntos y hacer alguna actividad común)  y encima ¿sirve para algo? ¿les hace más felices? Pero esto lo vemos todos y como no queremos que nuestro hij@ no tenga lo que tienen otros niños nos dejamos llevar por una dinámica con la que no estamos de acuerdo.

Aprovechemos que hay crisis para acabar con algo que no hace feliz a nadie y que convierte nuestra rutina en una rueda de insatisfacciones. Trabajamos para consumir y consumimos sin saciedad el tiempo que nos queda libre, que desgraciadamente cada vez es menor porque queremos algo nuevo o más caro. El consumismo nos ha consumido.

En este video nos explica el ciclo necesario para satisfacer el consumismo. Nos hace ver que es una planificación de los poderosos y que todo está rigurosamente pensado. En realidad es triste saber que no somos nosotros los que elegimos consumir o no, sino que somos meras marionetas de quien decide cómo funciona el sistema. La cadena que nos muestra es la siguiente:

  1. Explotación: 

Estamos agotando los recursos del planeta y no nos damos cuenta. Realmente en unos años nos habremos cargado gran parte del planeta y aunque todos los sabemos, casi nadie hace nada para paliar este daño. El otro día estaba en la M-40 dirección sur y desde ahí ya podía ver la inmensa nube tóxica que se sitúa sobre Madrid. Me pregunto si no la vemos o no queremos verla. En países como China hay una nube tóxica que impide ver el cielo y muchos ciudadanos usan máscaras en su día a día para protegerse de la contaminación, hagamos algo para no llegar a eso.

  • En tres décadas hemos gastado un tercio de los recursos del planeta.
  • EEUU tiene el 5% de la población mundial y consume el 30% de los recursos
  • En el Amazonas perdemos 2000 árboles por minuto

¿Hasta dónde vamos a llegar?

  1. Producción:  Desconocemos la cantidad de tóxicos que se utilizan para la realización de los productos, pero realmente no somos conscientes de que vivimos con ellos a diario. Por ejemplo muchos productos están hechos de un material ignífugo tremendamente tóxico, pero como de eso no nos informan, seguimos viviendo “felices” con sustancias que convierten la leche materna en casi el más tóxico de los productos. Aun así sigue siendo mucho mejor para el bebé amamantar, así que no estoy promoviendo lo contrario, sino simplemente ver que como no hagamos algo seguiremos viviendo en un mundo cada vez más intoxicado.
  2. Distribución: Se busca mantener los precios bajísimos para fomentar el consumo. Ello lleva irremediablemente a la explotación de recursos y personas. ¿Tampoco lo vemos?
  3. Consumo: Se nos ha vendido que valemos somos lo que consumimos. Cuánto más nuevas y valiosas sean nuestras posesiones más valor tendremos como personas. Para que esto salga rentable se han inventado dos conceptos que consiguen potenciar el consumismo:
  • Obsolescencia programada: Diseñan las cosas para que su vida útil sea ínfima y así tengamos que cambiarlo de nuevo en poco tiempo. Arreglar las cosas cuesta “más” que comprar otras nuevas.
  • Obsolescencia percibida: Cambian la apariencia de las cosas para que tu valor como persona sea visible y “percibible” por los demás. (véase el ejemplo de la moda en la que el grosor del tacón de los zapatos varía todos los años)

Han conseguido que hagamos del consumo nuestra forma de vida. Hemos creado rituales de compra y buscamos la satisfacción espiritual en los productos que compramos. Ahora trabajamos más horas para conseguir pagar aquello que compramos, que en teoría nos da la felicidad, pero se acaba en 1 año, con lo que no dejamos de trabajar y realmente estamos dedicando el tiempo libre a ver la televisión y comprar.

5.       Disposición: Somos conscientes de este punto porque sacamos la basura y, en el mejor de los casos, hasta la reciclamos, pero seamos sinceros, es un paso ínfimo en todo el daño que se hace al planeta con esta producción masiva de productos que nos venden “la felicidad” y en realidad nos la están quitando.

Por favor, dejemos de estar tan influenciados por la sociedad, que nos vende que  somos y valemos lo que tenemos, y empecemos a aprender qué es lo que realmente nos hace felices y a qué debemos dedicar nuestro tiempo. Hemos perdido valores importantes sin darnos cuenta y debemos recuperarlos.

En contraposición al consumismo existe un movimiento muy interesante que se llama Slow Life, que promueve que vivamos despacio, apreciando cada segundo y cada cosa, que no vivamos en función del reloj. No es que quiera deshacer el modelo de sociedad en el que estamos inmersos, pero si desmontar que todas nuestras acciones deban ser economizadas en un mundo dónde lo que más importa es la velocidad y la urgencia. Aunque solo sea en nuestro tiempo libre, desacelerémonos, aprendamos a disfrutar de las cosas otra vez.

Cuanto más evolucionamos más pacíficos somos

He discutido en innumerables ocasiones sobre si el hombre es, en esencia, bueno o malo. Siempre he defendido que el hombre es bueno y que su “agresividad” era, en tiempos prehistóricos, por necesidad (comer, dormir, protegerse, etc) e incluso placer, pero no por maldad. Quienes defienden que el hombre es malo por naturaleza me han argumentado la fortaleza que tiene el mal sobre el bien y que, en la sociedad actual,  se refleja en el mal que algunas personas hacen consiguiendo, con ello, tanto poder. Pero la realidad, y lo que reflejan los estudios, es que cuanto más evolucionada está las sociedad, menos violencia refleja.

Empecemos por definir la agresividad y la violencia:

  • Agresividad: Tendencia instintiva en el hombre que le lleva a actuar con agresividad
  • Violencia: Agresividad usada bajo el raciocinio y la intencionalidad

En este interesantísimo artículo de Dolors Reig nos dice que “existe una relación clara entre menos crímenes violentos y  desarrollo. Mejoras en el desarrollo social y económico de cualquier territorio reducirán, de entrada, las tasas de crímenes violentos.” Nos muestra también un interesante enlace a un mapa en el que se puede observar la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes. Os ánimo a verlo

Así que  por más que creamos que la II Guerra Mundial ha sido tremendamente sanguinaria, el porcentaje de muertos ha sido infinitamente inferior  al porcentaje que se produjo, por ejemplo, en la caída del Imperio Romano.

Actualmente estamos “controlados” por normas y leyes consensuadas. Estamos interrelacionados y fomentamos la empatía, lo que disminuye la agresión.  Los miembros de un mismo grupo tienden a colaborar entre sí y a perdonarse con más facilidad.

Ésta es una fantástica noticia, opinable y debatible ya que hay quienes defienden justamente lo contrario, pero parece que las  investigaciones van demostrando que el poder del raciocinio junto con la influencia cultural, puede dominar nuestro instinto agresivo.  Gracias a nuestra mente, nuestra capacidad de juicio y nuestra voluntad, sopesamos si debemos o no realizar una acción. A mí me parece fantástico y, como diría la campaña de Coca cola, desde luego es una “razón para creer en un mundo mejor”.

La tendencia individualista a la que nos estamos dirigiendo, nos lleva a pensar que la dignidad humana está por encima de todo y que la agresión tiene cada vez menos sentido.

David Buss apoya esta teoría en este video dónde hace un repaso rápido de la evolución de la violencia, desde la parte agresiva e instintiva, hasta el dominio racional. Algunas de las frases más reseñables son:

  • “Las culturas tribales que aún perviven (…) cometen proporcionalmente más asesinatos que culturas televisivas como la Americana”
  • “A medida que pasa el tiempo somos menos agresivos, estamos  más domesticados”

La agresividad, por tanto, es un instinto primitivo y no formado, pero la violencia se aprende a medida que vamos creciendo y observamos la sociedad que nos rodea. Para argumentar esto Philipp Zimbardo, realizó un experimento en 1971 en el que introdujo en una prisión de Stanfordl a personas normales, en agresividad y estado mental, y les otorgó el  roll de guardias a unos y de presos a otros. El experimento observó que los guardias daban muy pronto muestras de sadismo y los presos muestras de depresión y estrés. El experimento acabó antes de lo planeado por las muestras de crueldad alcanzada. Lo que prueba el experimento es la fuerza que ejerce la situación en el comportamiento individual. (ver experimento aquí)

Steven Pinker

Steven Pinker ha analizado diversas investigaciones concluyendo irrefutablemente que caminamos hacia sociedades en las que la que la violencia está menos presente, y los índices de altruismo y solidaridad aumentan(ver link). Argumenta que la sociedad se ha vuelto menos violenta en función a 4 parámetros:

1.       Control demográfico de la violencia

2.       Extensión de la empatía

3.       Las redes han creado un comercio que hace que todos dependamos unos de otros (globalización)

4.       Expansión de la razón. Alfabetización

Algunas acciones que corroboran que nos dirigimos hacia una sociedad más humana:

  • Eliminación de la pena de muerte. En los sitios en los que no se ha eliminado (como poco más de la mitad de los estados de EEUU) la pena solo se ha impuesto por asesinato y se ha reducido enormemente en los últimos años.
  • Lucha por los derechos de los animales y de los niños
  • Innumerables acciones sociales y benéficas

Fundamental para conquistar y para que nos dure la pareja

Elsa Punset, que tienes intervenciones muy interesantes en el hormiguero, nos habla de las claves para conquistar a una mujer. Dice que el miedo une y da romanticismo, así que buscar una aventura diferente con un poco de adrenalina para una cita es un recurso muy interesante (como tirarse en paracaídas). También dice que es importante conseguir un grado de cierta intimidad en la conversación, es decir, introducir alguna pregunta que indique a la chica que el chico se preocupa por ella y que le interesa, como por ejemplo “¿Cuál ha sido el día mas feliz de tu vida?”

Bueno, ahí os dejo ese fragmento del hormiguero.

Como habréis visto en el video menciona a John Gottman, un psicológo que ha estado investigando las claves para que los matrimonios funcionen y que, entre otros muchos descubrimientos, ha concluido que, en las parejas  que por cada cosa negativa, se digan 5 cosas positivas, funcionarán.  John Gottman es capaz, solo viendo 15 minutos de conversación entre una pareja, si se divorciará en los próximos 5 años siguiendo esta premisa. Esto y mucho más lo resume en su libro “ las 7 reglas de oro para vivir en pareja”

En este enlace podéis observar las  principales cosas negativas y positivas en las relaciones según John Gottman.

Estoy totalmente de acuerdo con el segundo punto negativo, el desprecio, que creo que es lo más destructivo que hay en todo tipo de relación. Hace poco oía una acertada cita que decía  “lo contrario al amor no es el odio, sino el desprecio”, así que tengámosle mucho respeto.

Os dejo uno de los videos del genial Gottman, con una curiosa vestimenta que debe a sus orígenes y su familia. Lo siento, es en inglés, no lo he encontrado en español.

La mejor educación para nuestros hijos

Estoy realmente interesada en el tema de la educación. Es un pensamiento común lo erradas que están las políticas educativas de muchos países, España en concreto, y me gustaría trasladaros un tema que me interesa, me inquieta y me gustaría que os plantearais.

La educación tradicional se rige por un modelo único de aprendizaje o disciplina escolar en el que  el alumno debe adaptarse a la escuela y a la forma en la que los profesores  tienen de enseñar. Realmente nunca se ha puesto en entredicho tal enseñanza, sí el contenido, pero no la forma en la que se enseña. Es precisamente esto lo que me gustaría tratar en este artículo.

La enseñanza tradicional, de la que he sido objeto, creo que sirve para formar las estructuras lógicas del cerebro pero no para el aprendizaje. En mi pasado he aprendido de manera desordenada y desmotivada, y no consigo recordar una enorme parte de los conocimientos adquiridos. No me atrevo a dar una cifra, pero el porcentaje sería escalofriante. El que el aprendizaje sea tan impersonal y tan poco “vivencial”, creo que es negativo y fomenta el olvido.

En occidente se intenta motivar estimulando con  las notas, la puntuación y otros aspectos similares que tengan influencia directa con el comportamiento del niño. Me gusta y veo muchas cosas positivas en este modelo conductista, pero, simplemente, creo que no funciona como debiera. Aunque no es el motivo del artículo, me gustaría apuntar que uno de las grandes barreras con las que se encuentra nuestro modelo tradicional de enseñanza, es con la pérdida de confianza de los padres hacia los profesores, lo que implica una falta de respeto del niño hacia los educadores. Ello merma la eficacia conductista del modelo y hace fracasar la educación, tal y como siempre nos la hemos planteado.  Creo que los padres de hoy debemos dar a los profesores la importancia que tenían antes y colaborar juntos para conseguir verdaderos efectos sobre los valores y la estructura mental del niño. Seguir con la actitud defensora de nuestro hijo en detrimento de la imagen del profesorado, solo sirve para dañar la imagen que nuestro hijo tiene de los demás y promover un carácter reaccionista en el que el empoderamiento de su persona le haga creer mucho más y mejor que el resto.

Existen varios modelos de aprendizaje:

Modelo conductista: El aprendizaje se fundamenta en la conducta del niño y busca un cambio en esta. En algunos casos el aprendizaje es, básicamente, experimental donde la observación niño-objeto se convierte en algo fundamental. Con este modelo ha sido posible tratar una gan variedad de problemas con unos índices de eficacia razonablemente altos.

Modelo Constructivista: Se basa en un aprendizaje básicamente experimental en el que no te cuentan lo que ocurre sino que lo pruebas tú mismo. Fomenta un aprendizaje constructivo en el que el niño aprende sobre los conocimientos que ya ha adquirido.

Teoría de Piaget: El aprendizaje en la teoría de Jean Piaget es el producto de los esfuerzos del niño por comprender y actuar en su mundo. Piaget dice que tenemos una capacidad innata de adaptación al medio (lo observa en un feto que ya es capaz de chuparse el dedo. Dice que ahí empieza su pensamiento cognitivo). La asimilación de las nuevas experiencas produce la acomodación del conocer.

Modelo Sudbury:  Cree que el aprendizaje es un proceso que tú haces, no un proceso que se hace a ti. Cree que se puede aprender sin la intervención de un profesor. El profesor únicamente es un consejero que está cuando se le solicita. Hay,  muchas escuelas que siguen ya este método. No incitan al  aprendizaje, esperan a que los niños quieran adquirir el conocimiento particular (leer, escribir, matemáticas, etc) para empezar a enseñarlo. Dicen que las ganas de querer aprender les motiva mucho más que cualquier otra cosa. Lo curioso de este tipo de aprendizaje es que existen escuelas desde hace un par de décadas y todavía no se ha detectado ningún caso de dislexia (se habla que el  20% de los niños son disléxicos). Desde luego es un dato que nos da que pensar.

De todos estos métodos creo que habría que hacer un mezcla entre la teoría conductista de nuestro modelo tradicional, con la libertad del método Sudbury (aunque lo encuentro más una utopía que una realidad, pero desde luego es inquietante) y el modeloconstructivista en el que aprendes por experiencias. Realmente sí creo que las experiencias dan un aprendizaje más arraigado y profundo y me encantaría que todo lo que pudiese aprenderse de esta manera, asi fuese, ya que recordar es más simple y duradero. Trabajé en una empresa en la que el logotipo de la misma era complicado de ver. Las letras eran el nombre de la empresa pero estaban escritas coloreadas sobre la parte que no suele tener contenido de las letras. El proceso por el que descubrías el nombre era una experiencia sensorial que conseguían que nunca más volvieses a olvidarlo y que la lectura del nombre implicase algo más. Un proceso subconsciente muy estudiado y eficaz.

También sería interesante ver de qué manera se pueden tener en cuenta, no solo las aptitudes intelectuales, si no también las aptitudes personales y sociales. De ello versa la teoría de Goleman. La teoría de Goleman cree que, igual que la teoría conductivista crea cambios en la conducta, el aprendizaje emocional implica cambios en las reacciones fisiológicas y en las conductas relacionadas con las emociones del niño.

Es decir, no solo debemos cambiar el contenido de la educación actual, que son los niños del mañana, sino también la forma en la que tenemos de enseñar esos conocimientos. Debemos buscar la manera, con los avances científicos que se están produciendo, de poder personalizar un poco más el aprendizaje, hacerlo más entretenido, más duradero y más eficaz. El fracaso escolar de niños con dislexia, hiperactivos y con algún tipo de característica que no encaje con las normas de la disciplina escolar, debe tener cabida en un sistema educativo más estudiado. Se ha descubierto que las madres que sufran estrés durante el embarazo consiguen aumentar enormemente las posibilidades de concebir un niño hiperactivo. El estrés es otro tema con el que hay que acabar, pero mientras tanto, debemos cuidar de esos niños que son diferentes y que necesitan un mayor nivel de personalización para poder llevar una vida plena y feliz.

Me gustaría dejaros un video muy interesante titulado “pensando en los demás” en el que se observa como Toshiro Kamamori, un profesor de Japón enseña una educación basada en los valores. Que conste que con este video no estoy haciendo apología de la educación de oriente, que creo muy exigente y poco satisfactoria, aunque debemos aprender de su disciplina y rigor sin caer en la esclavitud del niño.

El video hace hincapié en una educación que busca la felicidad de los estudiantes, es más espiritual que la acostumbrada en occidente. Durante el año Toshiro Kamamori intenta potenciar la relación entre los niños para crear vínculos, intenta que expresen sus emociones para sanearlas, y , sobre todo, potencia un sentimiento general basado en que hacer el bien a los demás es lo que genera la felicidad.