La mejor educación para nuestros hijos


Estoy realmente interesada en el tema de la educación. Es un pensamiento común lo erradas que están las políticas educativas de muchos países, España en concreto, y me gustaría trasladaros un tema que me interesa, me inquieta y me gustaría que os plantearais.

La educación tradicional se rige por un modelo único de aprendizaje o disciplina escolar en el que  el alumno debe adaptarse a la escuela y a la forma en la que los profesores  tienen de enseñar. Realmente nunca se ha puesto en entredicho tal enseñanza, sí el contenido, pero no la forma en la que se enseña. Es precisamente esto lo que me gustaría tratar en este artículo.

La enseñanza tradicional, de la que he sido objeto, creo que sirve para formar las estructuras lógicas del cerebro pero no para el aprendizaje. En mi pasado he aprendido de manera desordenada y desmotivada, y no consigo recordar una enorme parte de los conocimientos adquiridos. No me atrevo a dar una cifra, pero el porcentaje sería escalofriante. El que el aprendizaje sea tan impersonal y tan poco “vivencial”, creo que es negativo y fomenta el olvido.

En occidente se intenta motivar estimulando con  las notas, la puntuación y otros aspectos similares que tengan influencia directa con el comportamiento del niño. Me gusta y veo muchas cosas positivas en este modelo conductista, pero, simplemente, creo que no funciona como debiera. Aunque no es el motivo del artículo, me gustaría apuntar que uno de las grandes barreras con las que se encuentra nuestro modelo tradicional de enseñanza, es con la pérdida de confianza de los padres hacia los profesores, lo que implica una falta de respeto del niño hacia los educadores. Ello merma la eficacia conductista del modelo y hace fracasar la educación, tal y como siempre nos la hemos planteado.  Creo que los padres de hoy debemos dar a los profesores la importancia que tenían antes y colaborar juntos para conseguir verdaderos efectos sobre los valores y la estructura mental del niño. Seguir con la actitud defensora de nuestro hijo en detrimento de la imagen del profesorado, solo sirve para dañar la imagen que nuestro hijo tiene de los demás y promover un carácter reaccionista en el que el empoderamiento de su persona le haga creer mucho más y mejor que el resto.

Existen varios modelos de aprendizaje:

Modelo conductista: El aprendizaje se fundamenta en la conducta del niño y busca un cambio en esta. En algunos casos el aprendizaje es, básicamente, experimental donde la observación niño-objeto se convierte en algo fundamental. Con este modelo ha sido posible tratar una gan variedad de problemas con unos índices de eficacia razonablemente altos.

Modelo Constructivista: Se basa en un aprendizaje básicamente experimental en el que no te cuentan lo que ocurre sino que lo pruebas tú mismo. Fomenta un aprendizaje constructivo en el que el niño aprende sobre los conocimientos que ya ha adquirido.

Teoría de Piaget: El aprendizaje en la teoría de Jean Piaget es el producto de los esfuerzos del niño por comprender y actuar en su mundo. Piaget dice que tenemos una capacidad innata de adaptación al medio (lo observa en un feto que ya es capaz de chuparse el dedo. Dice que ahí empieza su pensamiento cognitivo). La asimilación de las nuevas experiencas produce la acomodación del conocer.

Modelo Sudbury:  Cree que el aprendizaje es un proceso que tú haces, no un proceso que se hace a ti. Cree que se puede aprender sin la intervención de un profesor. El profesor únicamente es un consejero que está cuando se le solicita. Hay,  muchas escuelas que siguen ya este método. No incitan al  aprendizaje, esperan a que los niños quieran adquirir el conocimiento particular (leer, escribir, matemáticas, etc) para empezar a enseñarlo. Dicen que las ganas de querer aprender les motiva mucho más que cualquier otra cosa. Lo curioso de este tipo de aprendizaje es que existen escuelas desde hace un par de décadas y todavía no se ha detectado ningún caso de dislexia (se habla que el  20% de los niños son disléxicos). Desde luego es un dato que nos da que pensar.

De todos estos métodos creo que habría que hacer un mezcla entre la teoría conductista de nuestro modelo tradicional, con la libertad del método Sudbury (aunque lo encuentro más una utopía que una realidad, pero desde luego es inquietante) y el modeloconstructivista en el que aprendes por experiencias. Realmente sí creo que las experiencias dan un aprendizaje más arraigado y profundo y me encantaría que todo lo que pudiese aprenderse de esta manera, asi fuese, ya que recordar es más simple y duradero. Trabajé en una empresa en la que el logotipo de la misma era complicado de ver. Las letras eran el nombre de la empresa pero estaban escritas coloreadas sobre la parte que no suele tener contenido de las letras. El proceso por el que descubrías el nombre era una experiencia sensorial que conseguían que nunca más volvieses a olvidarlo y que la lectura del nombre implicase algo más. Un proceso subconsciente muy estudiado y eficaz.

También sería interesante ver de qué manera se pueden tener en cuenta, no solo las aptitudes intelectuales, si no también las aptitudes personales y sociales. De ello versa la teoría de Goleman. La teoría de Goleman cree que, igual que la teoría conductivista crea cambios en la conducta, el aprendizaje emocional implica cambios en las reacciones fisiológicas y en las conductas relacionadas con las emociones del niño.

Es decir, no solo debemos cambiar el contenido de la educación actual, que son los niños del mañana, sino también la forma en la que tenemos de enseñar esos conocimientos. Debemos buscar la manera, con los avances científicos que se están produciendo, de poder personalizar un poco más el aprendizaje, hacerlo más entretenido, más duradero y más eficaz. El fracaso escolar de niños con dislexia, hiperactivos y con algún tipo de característica que no encaje con las normas de la disciplina escolar, debe tener cabida en un sistema educativo más estudiado. Se ha descubierto que las madres que sufran estrés durante el embarazo consiguen aumentar enormemente las posibilidades de concebir un niño hiperactivo. El estrés es otro tema con el que hay que acabar, pero mientras tanto, debemos cuidar de esos niños que son diferentes y que necesitan un mayor nivel de personalización para poder llevar una vida plena y feliz.

Me gustaría dejaros un video muy interesante titulado “pensando en los demás” en el que se observa como Toshiro Kamamori, un profesor de Japón enseña una educación basada en los valores. Que conste que con este video no estoy haciendo apología de la educación de oriente, que creo muy exigente y poco satisfactoria, aunque debemos aprender de su disciplina y rigor sin caer en la esclavitud del niño.

El video hace hincapié en una educación que busca la felicidad de los estudiantes, es más espiritual que la acostumbrada en occidente. Durante el año Toshiro Kamamori intenta potenciar la relación entre los niños para crear vínculos, intenta que expresen sus emociones para sanearlas, y , sobre todo, potencia un sentimiento general basado en que hacer el bien a los demás es lo que genera la felicidad.

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